Navidad sin intoxicaciones: el secreto para congelar marisco sin riesgos
Descubre los secretos para congelar marisco sin riesgos y disfrutar de una Navidad saludable y deliciosa.

La Navidad se acerca y con ella, la tradición de disfrutar de deliciosos mariscos en la mesa. Sin embargo, el aumento en los precios de estos productos puede ser un problema para muchos. Una forma de ahorrar es comprar marisco con antelación y congelarlo, pero esto puede ser un riesgo si no se hace correctamente.
La importancia de la gestión del frío
La ciencia y la gastronomía lanzan un aviso urgente: el problema de las intoxicaciones navideñas no suele ser el producto original, sino nuestra gestión del frío en casa. El error más común comienza en la puerta de casa, cuando se deja el marisco en la nevera «un par de días» antes de decidir congelarlo.
La regla de oro: inmediatez
La regla de oro es congelar el marisco en cuanto se llega a casa para frenar en seco la proliferación de microorganismos. Además, la preparación previa es fundamental, lavando bien las piezas y secándolas con papel absorbente para evitar la humedad exterior que daña la fibra del animal.
Cada especie tiene su manual
No todo el marisco admite el mismo trato. Los grandes crustáceos deben congelarse siempre cocidos, mientras que los pequeños crustáceos prefieren el crudo. Los bivalvos, como las almejas y los mejillones, tienen un debate técnico sobre si deben abrirse al vapor antes de congelarlos o no.
El momento donde todo se puede arruinar
El proceso de descongelación es crucial. La norma de oro es innegociable: siempre en la nevera, nunca a temperatura ambiente ni bajo el chorro de agua caliente. El método más seguro es el uso de una rejilla sobre una bandeja para evitar que el marisco esté en contacto con el agua que suelta.
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