París

París, capital de Francia, advierte a su población que en cualquier momento se puede llegar al temido colapso sanitario.

Europa entera lucha de manera incansable para resistir los embates del coronavirus sin resultados que resistan el tiempo.

Todos los días escuchamos noticias de Alemania, Italia o Francia que ajustan los confinamientos y las medidas sanitarias.

El virus muta, se adapta para ganar la batalla, mientras los países hacen lo que pueden para resistir el combate.

Dentro de esa lucha, París se encuentra. En ese lugar, las autoridades advierten la terrible llegada del colapso sanitario.

Cuando los sistemas de salud no cubren la demanda, el colapso llega. A partir de ahí, las decisiones son otras.

Decidir quien vive o quien muere entra en un juego de suerte, urgencia y adivinanza.

En esos momentos, el tiempo no es suficiente y los recursos para atender a los enfermos tampoco.

París enfrenta ya su tercera ola de contagios. Pero la ola no es mansa sino más bien un tsunami que pega de frente.

Francia advierte el desastre que se avecina, sin camas suficientes para los pacientes graves.

Es tan alto el riesgo que las autoridades no dudan en compararlo con el peor ataque terrorista del que se tenga memoria.

Pese a la desolación, el presidente Emmanuel Macron se resiste a decretar un nuevo confinamiento.

En el medio de las razones, la idea que sustenta el rechazo a la cuarentena se basa en un cuestión económica.