Pintan un mural de 198 m² en el viaducto El Tropezón para recibir al Papa León XIV
Artistas locales pintan un mural de 198 m² en El Tropezón para recibir al Papa León XIV y resaltar la identidad cordobesa.

En el cruce de la avenida Colón con el anillo de Circunvalación, el viaducto del distribuidor El Tropezón se está transformando en un lienzo de 198 metros cuadrados. Durante los próximos cuatro días, los artistas cordobeses Jael Airasca y Ariel Ocampo estarán a cargo de la obra, que celebra la visita del Papa León XIV a la ciudad.
El proyecto de Caminos de las Sierras
La iniciativa forma parte del programa de embellecimiento que lleva adelante la empresa Caminos de las Sierras. La propuesta busca poner en valor los puentes y los espacios públicos a lo largo de la avenida Circunvalación, devolviéndoles vida y color. En esta ocasión, el foco se ha puesto en el muro del viaducto de El Tropezón, un punto estratégico que conecta varios barrios y que ahora será testigo de una pieza artística de gran carga simbólica.
Los artistas y su forma de trabajar
Jael Airasca y Ariel Ocampo comparten una larga trayectoria colaborativa. En murales de mayor envergadura suelen dividir la superficie en sectores, pero para este proyecto decidieron pintar todo el muro de forma conjunta, entrelazando sus pinceladas. La decisión refleja la intención de que la obra se perciba como una sola voz, una metáfora de la pluralidad que construye en lugar de fragmentar.
El simbolismo del retrato
El mural muestra al Papa León XIV con una mirada contenedora, como invitación a la comunidad. Sobre sus hombros descansa un poncho protector, diseño inspirado en el tejido del artesano local Eric Rojas, que simboliza el abrazo que la provincia le brinda. En el fondo, las sierras cordobesas al atardecer sirven de escenario para el Cura Brochero, montado en su mula, recordando su labor de salud, educación y asistencia en territorios aislados.
La presencia del Cura Brochero no es casual; su figura representa la fe como tejido social, una red de comunidad y empatía que se entrelaza con la visita papal. Así, la obra no solo da la bienvenida al pontífice, sino que también celebra la identidad y las raíces de Córdoba, fusionando lo espiritual con lo local.
Una obra que invita a la reflexión
Al terminar la pintura, el mural quedará como un punto de referencia para transeúntes y conductores, recordándoles que la ciudad puede combinar arte, historia y fe en un mismo espacio. La iniciativa de Caminos de las Sierras, sumada al talento de Airasca y Ocampo, demuestra que la cultura urbana sigue siendo un motor de cohesión social en la Córdoba contemporánea.
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