Power Girl, la Supergirl que traspasó el propio multiverso para convertirse en un icono de DC Comics
Independiente, contundente y resiliente. Power Girl no es la «otra» Supergirl. Es la kryptoniana que se negó a vivir a la sombra de nadie. Su independencia la llevó a forjar una identidad propia dentro del multiverso DC; su contundencia se refleja en un carácter directo y un estilo de combate sin rodeos; y su resiliencia la ha mantenido vigente a través de crisis, reboots y debates editoriales.
Voy a ser claro: si Supergirl encarna la esperanza juvenil y la promesa, Power Girl personifica la superación y la firmeza. Es la prima que llegó tarde, la heroína que tuvo que explicarse mil veces y, aun así, supo convertir la repetición en carácter y el contratiempo en presencia. En consecuencia, y tras su viaje de Tierra-Dos a la continuidad principal de DC Comics, Power Girl se ganó un sitio que ya no depende de comparaciones. A fin de cuentas, su razón de ser no fue el extender la familia de Superman, sino deslumbrar como un icono comiquero.
De cara al gran público es inevitable que se considere a Power Girl como la otra Kara. La Supergirl que vino desde las Tierras Infinitas hasta que dejó de ser simplemente eso. Una que nació como una variación audaz del arquetipo kryptoniano, cruzó crisis cósmicas, fusiones editoriales y reboots sucesivos sin perder ni el pulso ni la voz. En muchos aspectos ese ha sido su mayor superpoder. Su identidad que sobrevivió al caos del multiverso para afirmarse como figura propia. Como alguien capaz de cautivar al fan por quién es y por lo que puede hacer en las historias que lidera.
Power Girl: poderes, habilidades y diferencias con Supergirl
Te voy a ser completamente sincero: las comparaciones entre Power Girl y Supergirl son inevitables, pero justas. ¿El motivo? La personalidad de esta heroína que sobrevivió a Tierra-Dos se describe mejor por contraste: donde otras versiones de Kara, la prima de Superman que todos conocemos, proyectan ternura y aprendizaje, Power Girl proyecta seguridad y franqueza.
Más allá de su forma de ser, la principal diferencia con respecto a otras primas de Superman radica en la personalidad combativa y pragmática de Power Girl, que la ha llevado a ser miembro clave de equipos, pero conservando su autoridad y autonomía como súperhéroina.
Y aunque todas las versiones de Supergirl provenientes de los infinitos universos comparten raíces kryptonianas, Power Girl reinventa al personaje siendo más madura, con un tono sarcástico y sin ningún reparo en mostrar una actitud desafiante. De hecho, el contraste de su personalidad también está presente en su identidad secreta: Karen Starr es una empresaria y científica, lo cual fomenta que su vida cotidiana y dilemas personajes estén convenientemente alejados de esa vida más juvenil y estudiantil de Supergirl.
Como es natural, estas ideas y declaraciones se prolongan en el diseño de su traje blanco con escote ovalado. Un atuendo que, no solo es un símbolo visual, sino que también llegó a ser objeto de polémica por la sexualización excesiva del personaje. Aunque, siendo justos, la estética de Power Girl siempre ha estado en consonancia con el personaje.
La creación, el debut y el propósito editorial de Power Girl
Power Girl hizo su debut en el All-Star Comics nº58 de 1976. De hecho, como un puñetazo directo a la cara de un supervillano, como personaje nació como una carta de presentación directa: la conocimos como una kryptoniana adulta, segura y sin rodeos, pensada para dialogar con la tradición de la Justice Society y con el público que pedía mujeres con agencia clara y protagonismo en primera línea.
Su carácter y su evolución editorial reflejan tanto los aciertos como las tensiones de la industria del cómic de la Edad de Bronce: creada por Gerry Conway y Wally Wood para dar frescura a la Justice Society of America, Power Girl se convirtió de manera sorprendentemente rápida en símbolo del rol del superhéroe femenino que demandaban los nuevos tiempos. Es más, su construcción editorial apostó por tres rasgos diferenciales frente a Supergirl:
- Madurez desde el arranque: Además de su presencia y sus superpoderes, le daba a su participación en las páginas una voz con ironía, convicción y poca paciencia para el paternalismo.
- Ofrecer un puente generacional: servir de bisagra entre lectores veteranos y nuevos públicos, demostrando que los legados pueden actualizarse sin perder su esencia.
- Y, tras el Big bang de las Crisis en las Tierras Infinitas, Power Girl personalizó la herencia de Tierra-Dos y, a la vez, puso sobre la mesa la autonomía femenina en los equipos clásicos.
Con todo Power Girl es un caso de estudio sobre cómo un personaje puede sobrevivir de manera triunfal a los vaivenes del multiverso comiquero: su viaje desde un Krypton de otra Tierra no solo la distingue en su trasfondo, sino que también explica su carácter pragmático y su alergia a los corsés narrativos. Una idea que, por cierto, solo ha sido fortalecida con el paso de los años: en las etapas más recientes de DC Comics su relato se afina para subrayar que su valor no depende de «ser la prima de» sino de sus decisiones, su capacidad de liderazgo y su relación con comunidades heroicas concretas.
El icono que traspasó el propio multiverso para reclamar su sitio en el panteón de DC
Pese a que, como hemos visto, Power Girl tiene prácticamente las habilidades propias de cualquier kryptoniano, como personaje enriquece el universo DC al ofrecer una contraparte adulta y compleja de Supergirl, demostrando que los héroes pueden coexistir con múltiples versiones sin perder relevancia.
Su historia, su trasfondo y su forma de ser reflejan la riqueza del multiverso, pero también la capacidad de los grandes autores de DC para explorar identidades alternativas. Además, su carácter fuerte y su rol en equipos clásicos la han convertido durante décadas en un referente de cómo abrirse paso y dejar huella dentro del ya de por sí abarrotado panteón de superhéroes de DC, e incluso más allá.
Por su parte, y más allá del papel, Power Girl ha sido recibida con entusiasmo por quienes valoran su independencia y fuerza. Lo cual no quita que también haya generado debates sobre la representación femenina en los cómics. Gerry Conway, su creador, reconoció que el personaje fue objeto de sexualización desmedida, desviando la atención de su esencia como heroína autónoma. La otra realidad es que Power Girl no cruzó el multiverso de DC para pasar desapercibida.
Y aun así, con el paso de las décadas, Power Girl se consolidó como un personaje querido, especialmente por su papel en la JSA y por ser un puente entre generaciones de lectores. Siendo mucho más que «la otra Supergirl»: es un personaje que desafía clichés, que ha sobrevivido a crisis editoriales y que sigue siendo relevante en los eternos debates sobre cómo debe representarse a la figura femenina en los cómics. Imponiendo, de cara al lector, su determinación, su actitud y su forma de ser a un atuendo que establece de antemano su falta de complejos. Algo que no debe pasarse por alto.
Y es que la existencia de Power Girl demuestra que el multiverso de DC no solo multiplica héroes, sino que abre espacio para voces diferentes, necesarias y poderosas
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