Teherán bajo fuego: la capital iraní se convierte en una ciudad fantasma
La capital iraní se ha convertido en una ciudad fantasma después de cuatro días de ataques aéreos

La bulliciosa Teherán se ha convertido en una ciudad fantasma después de cuatro días de ataques aéreos. Los residentes que no pudieron huir permanecen encerrados en sus casas, temerosos de nuevas explosiones.
La ciudad desierta
Samireh, una enfermera de 33 años, dice que le da miedo caminar por las calles desiertas. "Hay tan poca gente que parece que aquí no haya vivido nadie nunca", agrega. Los barrios más afectados son los que albergan los centros del poder, como ministerios y tribunales.
Los bombardeos siguen
Los ataques han dejado tras de sí espesas humaredas grises elevándose hacia el cielo azul. Los residentes han visto cómo tiemblan las puertas y ventanas cuando escuchan los ruidos de los bombardeos. Elnaz, de 39 años, dice que es "difícil" protegerse pues los ataques también apuntan contra las viviendas de los policías.
La vida en la ciudad
La plaza Ferdowsi, una de las principales intersecciones de la ciudad, está ahora llena de edificios dañados por las explosiones. Los principales cruces tienen apostados policías, fuerzas de seguridad armadas y vehículos blindados, que realizan controles aleatorios de los vehículos que pasan. Las cafeterías y los restaurantes de moda están cerrados, y los puestos del bazar de Tajrish también han cerrado.
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