Trump y Xi recorren la Casa Blanca: helipuerto de granito y el futuro salón de baile
El presidente estadounidense mostró a Xi sus obras favoritas mientras se discuten tensiones comerciales y de seguridad

Una visita de Estado cargada de simbolismo y obra en marcha
El presidente Donald Trump dedicó buena parte de la primera visita de Estado del líder chino Xi Jinping a Estados Unidos a mostrarle sus obras favoritas dentro de la Casa Blanca. El recorrido incluyó el helipuerto de granito recién terminado y el esqueleto de hormigón del salón de baile que aún se levanta en el ala este.
Contexto de la cumbre: IA, Taiwán, Irán y la tregua arancelaria
Xi llegó a Washington en medio de una agenda repleta de tensiones. La falta de control sobre la inteligencia artificial, la disputa por Taiwán, la relación comercial con Irán y la guerra de precios entre ambas potencias fueron los temas que marcaron la agenda. En una entrevista con Fox News, el secretario del Tesoro Scott Bessent anunció que Washington y Beijing acordaron extender la tregua arancelaria bilateral hasta el 10 de enero, tras un encuentro improvisado con el viceprimer ministro chino He Lifeng.
Aun cuando la tregua se mantuvo, persisten diferencias en exportación de tierras raras y semiconductores, y el respaldo estadounidense a Taiwán sigue generando fricción. Trump había insinuado que un paquete de armas de 14.000 millones de dólares para la isla podía servir de “ficha de negociación” frente a Xi.
El helipuerto de granito: una parada obligatoria
Tras 90 minutos de conversación en el Despacho Oval, Trump condujo a Xi al jardín sur, donde Marine One aguardaba sobre la nueva superficie de granito. Un infante de marina abrió la puerta del helicóptero y saludó a los dos mandatarios, que subieron acompañados de asesores y traductores. Aunque la aeronave no despegó, la escena quedó registrada en varios videos difundidos por la Casa Blanca.
“Tuvimos una gran reunión y él tiene un gran interés en el granito”, declaró Trump, señalando el sello presidencial grabado en la losa. “Es un experto en piedra, además de muchas otras cosas, y le encanta el buen granito”. El presidente tocó varias veces el brazo de Xi, quien devolvió el gesto una sola vez.
El salón de baile que aún no existe
Con la mirada puesta en el futuro, Trump gesticuló hacia el enorme esqueleto de hormigón que ocupa el espacio donde antes se ubicaba el Ala Este. Xi observó las dos torres en construcción mientras el mandatario explicaba los planes para un salón de baile que, según él, será “el escenario perfecto para eventos oficiales”. La conversación se mantuvo fuera del micrófono de los periodistas que acompañaban la visita.
El presidente también mostró a Xi una serie de fotografías colgadas en el Ala Oeste: retratos suyos en distintos escenarios del mundo, una imagen de la Declaración de Independencia en el Despacho Oval y una foto tomada en Beijing durante la visita de Trump a China en mayo. “¿Quién es ese? ¡No lo reconozco!”, bromeó Trump, mientras Xi reía.
Antecedentes y repercusiones políticas
Esta visita marcó la primera vez que un presidente chino pisaba Washington desde 2015. Ambos países habían reducido la intensidad de la guerra arancelaria que, en 2025, había elevado los aranceles recíprocos a niveles de tres dígitos. En julio, la Casa Blanca aplicó un arancel adicional del 12,5 % a importaciones de 60 socios comerciales, incluida China, y anunció otro del 7,5 % por supuesta sobreproducción.
Para Trump, el recorrido sirvió también como escenario para reforzar su narrativa de campaña legislativa, calificando a los demócratas de “comunistas” y usando la visita como muestra de su capacidad para “mostrarle al mundo” los logros de su administración.
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