Enheduanna

La primera obra literaria firmada de la historia del mundo corresponde a una mujer sacerdotisa que vivió en la antigua mesopotamia.

Si hablamos de la historia de la literatura, las pistas sobre sus inicios apuntan a una sacerdotisa.

Se llamaba Enheduanna y en su haber existen distintas obras de tipo religioso dedicadas a las diosas de la luna y el amor.

Vivió en el año 23 a. C. en la región ubicada de la mesopotamia antigua.

Además de cumplir sus funciones de princesa, Enheduanna desempeñó otras funciones.

Una de ellas, la principal, es la de oficiar como sacerdotisa durante el tercer milenio a. C.

También se hacía tiempo para escribir una vasta obra literaria de su autoría.

Como hija de Sargón, Rey de Acadia, le tocó vivir los tiempos convulsionados de la época marcada por conquistas.

Nanna Suen e Inanna, diosas de la luna y del amor respectivamente, fueron la inspiración de sus escritos.

Una colección de 42 himnos, agrupados en el escrito titulado “Mito de Inanna y Enki”, son de su autoría.

En tiempos en los que el anonimato fue la primera opción, destaca la obra de una escritora bastante peculiar.

Ejemplo de ello es la afirmación asentada por Enheduanna que reza:

“El compilador de las tabletas fue En-hedu-ana. Mi rey, se ha creado algo que nadie ha creado antes”.

De su abra, destaca la calidad reflexiva, la inclusión de observaciones personales sobre el oficio de escribir y las descripciones que cielo de corte científico.

La Mulánima