Ataque con cóctel molotov a la residencia del CEO de OpenAI: el detenido y los antecedentes de la empresa
El CEO de OpenAI, Sam Altman, fue objeto de un ataque con cóctel molotov en su residencia en San Francisco, un incidente que suma a la lista de amenazas recibidas por la empresa en el pasado.

Ataque con cóctel molotov a la residencia del CEO de OpenAI: el detenido y los antecedentes de la empresa
La madrugada del viernes, la residencia del director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, en el barrio Russian Hill de San Francisco, fue objeto de un ataque con un artefacto incendiario. Aunque el agresor no logró causar heridos, su presunto responsable fue detenido horas más tarde y permanece bajo custodia, según informaron tanto la compañía como el Departamento de Policía de San Francisco.
Según la versión policial, el artefacto no causó heridos y los daños materiales fueron mínimos, limitados a una puerta exterior. La investigación continúa y todavía no se han especificado cargos formales ni divulgado la identidad del detenido. La portavoz de OpenAI, Kayla Wood, expresó a Wired: “Agradecemos profundamente la rápida respuesta del Departamento de Policía de San Francisco y el apoyo de la ciudad para garantizar la seguridad de nuestros empleados. El individuo se encuentra bajo custodia y estamos colaborando con las autoridades en la investigación”.
Aunque Sam Altman no se ha pronunciado hasta el momento, OpenAI afirmó que la sede permanece operativa y recomendó a sus empleados extremar precauciones, como restringir el acceso a personas ajenas a la compañía. El ataque del viernes no es el primer episodio en que OpenAI y su equipo reciben amenazas directas. De acuerdo con Wired, en noviembre pasado debió cerrar temporalmente su oficina de San Francisco tras recibir amenazas de activistas.
Lee Edwards, socio general del fondo de capital de riesgo Root Ventures, señaló a The New York Post que la notoriedad de OpenAI la convierte en un blanco para posiciones extremas respecto a la inteligencia artificial. “Hay mucha prensa y movimientos políticos, a veces amplificados por políticos convencionales, que presentan la tecnología de IA como algo apocalíptico y una amenaza existencial para la humanidad. La sociedad debería ser consciente de las consecuencias de ese tipo de hipérbole, especialmente cuando ya hemos visto que esto sucede antes”.
El inmueble atacado, localizado en 950 Lombard Street, fue adquirido por Altman en marzo de 2020 por USD 27 millones, tras una negociación que rebajó el precio desde los USD 45 millones originales, de acuerdo con datos de The San Francisco Standard y The New York Post. La vivienda cuenta con una piscina sin borde con vistas a la ciudad, una cabaña de bienestar, un túnel de acceso tipo Baticueva y dos residencias unidas por una estructura moderna, resultado de una remodelación extensa. Este proceso generó controversia en San Francisco debido a la demolición casi total de un edificio histórico del siglo XIX, lo que suscitó reclamos de conservacionistas, inspecciones municipales y una demanda presentada por el propio Altman contra los ejecutores de la obra, alegando defectos graves de construcción como humedad, filtraciones y presencia de moho peligroso, según The New York Post.
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