La muerte súbita se dispara en Europa: el problema es aún más grave y silencioso en España
La muerte súbita se dispara en Europa: el problema es aún más grave y silencioso en España

Llega sin avisar, de forma inesperada y en la mayoría de las ocasiones con un origen cardíaco fulminante que deja a los pacientes en el suelo en unos segundos y sin capacidad de respuesta. La muerte súbita es un fenómeno que ha sido siempre uno de los mayores retos para la medicina de urgencias y que cada vez debemos tener más en cuenta debido a que los casos no paran de aumentar. Y sobre todo en España.
Un gran estudio publicado recientemente en la revista The Lancet ha puesto cifras a esta realidad silenciosa, apuntando a que los registros de mortalidad de la última década han aumentado en un 30% en Europa, y la tendencia en España, supera la media europea. Para entender la magnitud de este hallazgo, hay que mirar la metodología que ha seguido el equipo de investigación, que ha tomado como fuente los datos de la OMS que provienen de 26 países europeos entre 2010 y 2020.
En este periodo se registraron más de 53 millones de muertes por muchas causas diferentes, y de estas 2.583.559 fueron catalogadas como muertes súbitas. No es una cifra menor, puesto que esto significa que casi el 5% del total de las muertes en esa década entran en esta categoría. Y si miramos hacia atrás, observamos un incremento medio anual del 2,9% en Europa, aunque si nos centramos en España, este incremento pasa al 3,3%.
No es el COVID. Ver que el estudio acaba en 2020 y culpar automáticamente al COVID y a las vacunas que se administraron es algo que puede ser una idea que muchos tienen en la cabeza, pero la verdad es que no tiene nada que ver, puesto que la tendencia al alza ya se venía consolidando desde el año 2013. Aquí hay varias hipótesis encima de la mesa, siendo una de ellas el envejecimiento de la población, que es mucho más vulnerable a los eventos cardiovasculares fatales.
La edad no es el principal problema, puesto que el riesgo cardiovascular lo confiere tener un estilo de vida deficiente que pasa por el sedentarismo, la obesidad, la hipertensión o la diabetes, que siguen siendo pandemias silenciosas que preparan el terreno para el fallo cardíaco. También es importante destacar que la diferencia entre varios países depende de la eficacia de los sistemas sanitarios, los tiempos de respuesta de las ambulancias y, sobre todo, la disponibilidad de desfibriladores (DESA) y la formación en RCP de la población general.
En el caso de los menores de 35 años, la causa suele ser un fallo genético o estructural que no se ha detectado previamente, predominando las alteraciones eléctricas del corazón como el famoso síndrome de Brugada. El problema es que muchas veces el paciente no presenta síntomas hasta que debuta con la parada del corazón repentina, habiendo visto ya casos en nuestro país en personas muy jóvenes que, por ejemplo, juegan al fútbol y caen de repente en el campo.
En mayores de 35 años el origen cambia y aquí si impera el estilo de vida y el desgaste, siendo el infarto agudo de miocardio los causantes de la inmensa mayoría de las paradas cardiorrespiratorias. Los datos aportados por el estudio de The Lancet encajan a la perfección con el puzle demográfico y sanitario de nuestro país, ya que si acudimos al INE vemos que las enfermedades cardiacas (junto a las oncológicas) son las responsables de la mitad de las muertes en España.
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