El uranio enriquecido iraní: un desafío para la estabilidad global
El director general del OIEA aseguró que el uranio altamente enriquecido de Irán sigue almacenado en la planta nuclear de Isfahán

El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, aseguró que el uranio altamente enriquecido de Irán sigue almacenado en la planta nuclear de Isfahán, pese a los bombardeos israelíes y estadounidenses que destruyeron parte de las instalaciones en 2025.
El OIEA estima que una gran proporción del material fisionable iraní se encontraba en ese emplazamiento cuando estalló la guerra de 12 días en junio de 2025 y que no ha sido movido desde entonces. Imágenes de satélite muestran un camión con 18 contenedores azules —presuntamente cargados con uranio enriquecido— ingresando a un túnel del Centro de Tecnología Nuclear de Isfahán el 9 de junio de 2025, días antes del inicio del conflicto.
Grossi admitió que no han podido inspeccionar ni descartar que el material esté ahí y que los precintos del OIEA permanezcan intactos. Las inspecciones en Isfahán quedaron suspendidas desde que Israel lanzó los ataques el año pasado.
Según datos del OIEA, Irán posee 440,9 kilogramos de uranio enriquecido hasta un 60% de pureza, un paso técnico relativamente corto de los niveles de grado armamentístico del 90%. El organismo estima que alrededor de 200 kilogramos están almacenados en los túneles de Isfahán. Grossi advirtió el año pasado que ese volumen podría bastar para fabricar hasta diez artefactos nucleares si Teherán decidiera militarizar su programa.
Irán, parte del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), ha sostenido de forma reiterada que su programa atómico tiene fines exclusivamente pacíficos. Bajo las disposiciones del tratado, el país está obligado a abrir sus instalaciones a la supervisión del OIEA. El organismo también reclama acceso a las plantas de Natanz y Fordo, donde existe material nuclear adicional.
Grossi informó ante una conferencia de prensa de la ONU que Irán declaró una nueva planta de enriquecimiento en Isfahán en junio de 2025 y que los inspectores tenían previsto visitarla el mismo día en que comenzaron los bombardeos. Esa instalación, según el director general, no fue alcanzada ni en los ataques de ese año ni en los más recientes.
El OIEA ha mantenido conversaciones con Rusia y otros actores sobre la posibilidad de trasladar el uranio altamente enriquecido iraní fuera del país, una operación que requeriría un acuerdo político o una acción militar de gran envergadura en territorio hostil. El presidente Donald Trump señaló que el presidente ruso Vladímir Putin renovó su oferta de colaboración en la gestión del material, aunque indicó haberle respondido que era más prioritario que Moscú se involucrara en poner fin a la guerra en Ucrania.
Grossi subrayó que lo importante es que el material salga de Irán o sea diluido para reducir su nivel de enriquecimiento. El jefe del OIEA participó en conversaciones entre Washington y Teherán en febrero, pero no ha formado parte de las negociaciones de alto al fuego mediadas por Pakistán.
Trump declaró que rechaza la última propuesta iraní, que planteaba aplazar los debates sobre el programa nuclear a cambio de levantar el bloqueo al estrecho de Ormuz —ruta marítima vital para los envíos de petróleo y gas natural— si Estados Unidos retiraba su bloqueo y ponía fin a la guerra. Grossi reconoció que ambas partes dicen estar dispuestas a negociar, pero que la frustración surge en que no parecen llegar a un acuerdo sobre qué debe hacerse primero o cómo.
Para alcanzar un pacto, dijo, se necesita voluntad política de Teherán. El secretario de Estado Marco Rubio afirmó que los iraníes son negociadores hábiles que buscan ganar tiempo, y que cualquier acuerdo debe ser uno que les impida definitivamente lanzarse hacia un arma nuclear en cualquier momento.
Grossi advirtió que las negociaciones actuales son un juego completamente diferente al de 2015, cuando Irán acordó limitar su programa atómico en un pacto con seis potencias, dado el progreso exponencial del país no solo en el enriquecimiento de uranio, sino en el uso de centrifugadoras de última generación, distintos compuestos y nuevas instalaciones. Trump retiró a Estados Unidos de ese acuerdo en 2018.
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