¿Por qué no leemos como antes? El secreto para recuperar el hábito de la lectura
La técnica del habit-stacking puede ayudarte a leer más y mejorar tu salud y conocimiento

En la era de la información, donde las redes sociales y los dispositivos móviles dominan nuestro tiempo, muchos de nosotros nos encontramos con que no leemos tanto como nos gustaría. La falta de tiempo y la disciplina suelen ser las excusas más comunes, pero la realidad es que no es solo un problema de tiempo o de fuerza de voluntad. La clave para recuperar el hábito de la lectura se encuentra en una técnica llamada «habit-stacking» o apilamiento de hábitos.
El «habit-stacking» consiste en vincular un nuevo hábito que queremos incorporar a un hábito que ya realizamos de forma automática todos los días. Por ejemplo, si queremos leer más, podemos decidir leer una página después de encender la cafetera por la mañana o después de lavarnos los dientes por la noche. De esta manera, creamos un ancla que nos recuerda leer y que se convierte en una parte natural de nuestra rutina diaria.
La ciencia del comportamiento nos dice que nuestro cerebro experimenta un fenómeno llamado «poda sináptica», donde elimina las conexiones neuronales que no usamos y fortalece las que repetimos a diario. Al apilar la lectura sobre una ruta neuronal ya fuerte y establecida, el nuevo hábito viaja en primera clase y el cerebro utiliza el aprendizaje basado en señales, reduciendo drásticamente la fricción y la fatiga de decisión.
Los expertos en comportamiento como BJ Fogg y James Clear han popularizado esta técnica y han demostrado que es efectiva para incorporar nuevos hábitos en nuestra vida diaria. La fórmula es simple: «Después de un hábito actual, haré un hábito nuevo». Por ejemplo, «Después de encender la cafetera por la mañana, leeré una página». De esta manera, creamos un patrón de comportamiento que se convierte en automático y que nos permite leer más sin tener que depender de la motivación o la disciplina.
Además, la lectura no solo es beneficiosa para nuestra mente y nuestro conocimiento, sino que también tiene un impacto positivo en nuestra salud. Un estudio de 12 años con más de 3.600 participantes demostró que leer libros reduce el riesgo de mortalidad en un 20%. Los lectores tienen una ventaja de supervivencia de 23 meses frente a los no lectores, gracias a que la lectura profunda mejora la reserva cognitiva.
En resumen, para recuperar el hábito de la lectura, no necesitamos encontrar más tiempo o ser más disciplinados. Simplemente necesitamos encontrar la forma de apilar la lectura sobre nuestros hábitos diarios y convertirla en una parte natural de nuestra rutina. Con la técnica del «habit-stacking», podemos leer más y mejorar nuestra salud y nuestro conocimiento sin tener que hacer grandes cambios en nuestra vida diaria.
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