La doble vida de Rodney Alcala: De seductor en televisión a asesino en serie
La doble vida de un asesino en serie que seducía a sus víctimas

Un hombre con dos caras
La noche del 13 de septiembre de 1978, Cheryl Bradshaw se sentó frente a las cámaras del popular programa de citas The Dating Game para elegir a su compañero ideal. Entre los solteros que competían por su atención se encontraba un hombre llamado Rodney James Alcala, un individuo alto, con cabello largo y respuestas ingeniosas que parecía tenerlo todo para conquistar el corazón de cualquier mujer. Sin embargo, lo que la audiencia y Cheryl no sabían en ese momento era que detrás de la sonrisa encantadora y la personalidad carismática de Alcala se escondía un monstruo, un asesino en serie que ya había matado a varias mujeres y seguiría haciéndolo en el futuro.
Un pasado oscuro
Rodney Alcala nació el 23 de agosto de 1943 en San Antonio, Texas, bajo el nombre Rodrigo Jacques Alcala-Buquor. Su infancia estuvo marcada por la inestabilidad y el abandono. Cuando tenía ocho años, su padre trasladó a la familia a México, donde los abandonó tres años después. Su madre los llevó a Los Ángeles, donde Alcala creció en un entorno poco propicio para su desarrollo emocional y psicológico. A los 17 años, se enlistó en el ejército, pero su estancia en el servicio militar fue corta debido a un colapso nervioso que lo llevó a ser dado de baja con un diagnóstico de trastorno de personalidad antisocial.
El patrón de los crímenes
El patrón que definiría los crímenes de Alcala quedó documentado en las autopsias de sus víctimas. Los informes indicaban que golpeaba, mordía, violaba y estrangulaba a sus víctimas. En varios casos, las estrangulaba hasta hacerlas perder el conocimiento, esperaba a que recuperaran el sentido y repetía el proceso. Cuando terminaba, les quitaba joyas y otros objetos personales, que guardaba como trofeos. Esta práctica macabra era solo una parte de su modus operandi, que incluía el acecho y la manipulación de sus víctimas, a menudo bajo el pretexto de ser un fotógrafo de moda o un artista en busca de modelos.
La investigación y el arresto
La carrera criminal de Alcala podría haber terminado mucho antes si no fuera por una serie de errores y fallos en el sistema de justicia. En 1968, fue arrestado por el intento de asesinato de una niña de ocho años, Tali Shapiro, pero debido a la falta de cooperación de la familia de la víctima, el caso se debilitó y Alcala recibió una condena menor. En los años siguientes, continuó matando, siempre escapando a la justicia gracias a su capacidad para cambiar de identidad y esconderse en la sombra. Fue en 1979, después del asesinato de Robin Samsoe, una niña de 12 años, cuando finalmente la policía comenzó a cerrar el círculo en torno a él. La identificación de Alcala como el principal sospechoso se debió en parte a un retrato robot elaborado a partir de testimonios de testigos y, finalmente, a la recuperación de objetos personales de sus víctimas en un casillero de almacenamiento que alquilaba en Seattle.
El juicio y la condena
El primer juicio de Alcala en 1980 terminó con una condena a muerte, pero esta fue anulada debido a irregularidades en el proceso. En los años siguientes, Alcala fue juzgado y condenado varias veces, siempre bajo la sombra de la pena capital. En 2010, después de más de tres décadas desde su primer arresto relacionado con los crímenes, Alcala fue sentenciado a muerte por tercera vez. Sin embargo, nunca enfrentó la cámara de gas. En 2012, se declaró culpable de los asesinatos de Cornelia Crilley y Ellen Hover en Nueva York, recibiendo una condena de entre 25 años y cadena perpetua. Alcala murió el 24 de julio de 2021, a los 77 años, por causas naturales, mientras estaba bajo custodia en una prisión de California.
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