El Aislamiento de Putin: Un Presidente bajo Protección Extrema y Distanciado de la Sociedad Civil
El presidente ruso Vladimir Putin se refugia bajo protección extrema y distancia a la sociedad civil, revelando una preocupación creciente por su integridad física.
En un giro inédito, el presidente ruso Vladimir Putin ha endurecido su reclusión y reforzado los protocolos de seguridad a su alrededor, limitando sus apariciones públicas y centralizando el mando militar desde bunkers subterráneos. Este fenómeno revela tanto una preocupación por su integridad física como una marcada desconexión con los asuntos civiles del país.
Según información recabada por el medio Financial Times en Moscú y fuentes cercanas a servicios de inteligencia europeos, el temor a un atentado —particularmente mediante drones— se intensificó tras la operación ucraniana “Spiderweb”, en la que aparatos no tripulados atacaron aeródromos rusos incluso más allá del Círculo Polar ártico.
Las medidas drásticas afectan incluso al entorno más inmediato del presidente, con cocineros, fotógrafos y escoltas que tienen prohibido utilizar transporte público y dispositivos con acceso a internet o telefonía móvil en presencia del mandatario. Además, se han instalado sistemas de vigilancia en sus domicilios particulares, describió una fuente cercana a los servicios de inteligencia europeos al Financial Times.
El operativo de seguridad ha escalado hasta involucrar patrullajes caninos y controles exhaustivos realizados por el Servicio Federal de Protección (FSO) a lo largo del río Moscova, con el cometido específico de responder ante potenciales ataques con drones. En paralelo, recientes apagones de internet en Moscú estarían, al menos en parte, relacionados con la protección presidencial frente a amenazas tecnológicas, según testigos consultados en Rusia que conocen los movimientos de Putin.
Este cambio en las prioridades se refleja también en su agenda pública, donde solo en los últimos meses ha habido apariciones presenciales muy limitadas, y los índices de aprobación han descendido a su punto más bajo desde el otoño de 2022. El malestar público ha comenzado a evidenciarse en redes sociales, con usuarios y figuras influyentes criticando las restricciones en internet y los sacrificios masivos de ganado en Siberia.
La figura más llamativa de esta ola de protestas virtuales ha sido Viktoria Bonya, influyente bloguera residente en Mónaco, quien en una intervención de dieciocho minutos dirigida a Putin el mes pasado expresó que “la gente le tiene miedo”. El video superó 1,5 millones de reacciones, lo que forzó al Kremlin a reconocer públicamente su existencia.
Explora más noticias en nuestra sección: Mundo




