La importancia de la actividad física en la madurez: ¿por qué debemos empezar antes de los 55 años?
La importancia de la actividad física en la madurez es fundamental para mantener una buena salud y reducir el riesgo de enfermedades asociadas a la edad.

La idea de que debemos mantenernos en movimiento durante toda la madurez y con una actividad física adecuada para tener una jubilación de calidad es cada vez más repetida. Sin embargo, el problema es que muchas veces la gente espera hasta los 55 años para empezar a cuidarse, y en muchos casos ya presentan alguna enfermedad metabólica. Esto debe hacernos concienciarnos de que, cuanto antes comencemos a cuidarnos, mucho mejor.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) no impone una idea a partir de la cual hay que comenzar a hacer ejercicio, sino que es una recomendación universal. La OMS recomienda realizar actividad física de intensidad moderada durante al menos 150 minutos a la semana, o actividad física de intensidad vigorosa durante al menos 75 minutos a la semana. También se recomienda incorporar ejercicios de fortalecimiento de los grupos musculares al menos dos días a la semana para todos los adultos.
Un estudio del año 2023 señala que caminar 30 minutos al día durante 5 días a la semana reduce el riesgo de enfermedades asociadas a la edad, aunque se hace hincapié en que debe hacerse a una velocidad alta y que suponga algún esfuerzo para el organismo y no como un simple paseo. Si se hace, estaremos reduciendo significativamente el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2, pero además protege contra la demencia.
Una revisión hecha este mismo año con 180.000 participantes demostró una reducción del 18% al 30% en la mortalidad por todas las causas con niveles moderados de actividad física. Esto es importante, ya que la mortalidad por todas las causas es un indicador clave de la salud de una población. La evidencia científica que respalda la importancia de la actividad física en la madurez es aplastante.
La OMS no entiende una edad concreta a partir de la cual hay que hacer ejercicio sí o sí, sino que apunta a que siempre hay que hacerlo. Es por ello que sus recomendaciones son exactamente las mismas para los adultos de 18 a 64 años como para los mayores de 65 años: relativizar. Entre 150 y 300 minutos a la semana de actividad aeróbica moderada (como caminar), o entre 75 y 150 minutos de intensidad vigorosa. Además, la OMS pide incorporar ejercicios de fortalecimiento de los grupos musculares al menos dos días a la semana para todos los adultos.
En el caso específico de los adultos mayores de 65 años, la única diferencia es que a las recomendaciones generales se les deben añadir actividades que mejoren el equilibrio tres o más días por semana para evitar las caídas que son fatales. La importancia de la actividad física en la madurez es fundamental para mantener una buena salud y reducir el riesgo de enfermedades asociadas a la edad.
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