La epidemia silenciosa: ¿Por qué los niveles de testosterona en hombres han disminuido drásticamente en los últimos 50 años?
La epidemia silenciosa: un estudio revela el declive de los niveles de testosterona en hombres en los últimos 50 años

La noticia ha sido un tema de preocupación en la comunidad científica y médica en los últimos tiempos. Los niveles de testosterona en hombres han disminuido drásticamente en los últimos 50 años, lo que ha llevado a un aumento en la prevalencia de problemas de fertilidad, pérdida de masa muscular y otros problemas de salud relacionados con la testosterona. El estudio más reciente en este tema, publicado en la reunión anual de la European Society of Human Reproduction and Embryology, arroja luz sobre lo que los científicos consideran una «epidemia silenciosa».
El estudio analizaron los datos de 118.593 hombres procedentes de seis estudios longitudinales en Israel, Estados Unidos, Brasil, Finlandia y Dinamarca entre 1972 y 2019. Tras analizar la progresión de los niveles de testosterona, se ha visto claramente una caída del 54% de media en los niveles de testosterona total. Esto es un descenso superior al 1% anual de media que se ha ido acelerando a partir del año 2000.
La primera reacción lógica al leer estos datos es pensar en la esperanza de vida. Si vivimos más, es normal que la media poblacional de testosterona baje, pero los investigadores se adelantaron a esta hipótesis. En sus resultados ha quedado claro que el declive detectado es independiente del envejecimiento, puesto que los datos han sido ajustados por edad. Esto quiere decir que un hombre de 30 años en 2019 tiene niveles significativamente más bajos de testosterona que los que tenía un hombre de 30 años en 1980.
La obesidad es un factor determinante en el declive de los niveles de testosterona. El tejido adiposo no es inerte, sino que funciona casi como un órgano endocrino que convierte la testosterona en estrógeno a través de una enzima llamada aromatasa que está presente en la grasa. De esta manera, a más grasa habrá una mayor conversión y, por tanto, una menor cantidad de testosterona. Sin embargo, los estudios más recientes van un paso más allá y advierten que la diabetes tipo 2 ha superado a la obesidad como factor de riesgo principal para tener un nivel bajo de testosterona en suero.
La resistencia a la insulina crea un círculo vicioso que bloquea la producción normal de esta hormona. Además, la exposición crónica a químicos y sustancias presentes en plásticos, envases alimentarios, pesticidas y productos de cuidado personal puede interferir en la fertilidad y en la síntesis de testosterona. El estilo de vida también juega un papel importante, ya que el sedentarismo y la privación de sueño pueden frenar la producción hormonal de testosterona.
La testosterona es una hormona sistémica que juega un papel importante en la salud masculina. Niveles crónicamente bajos de testosterona se asocian con mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, osteoporosis, depresión y deterioro cognitivo. Un cambio de vida es fundamental para mantener unos niveles altos de testosterona que actúen con ese perfil protector para conseguir tener una salud mucho más fuerte con el paso del tiempo.
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