La Ola de Calor Azota a Nueva York: Un Récord de Temperatura y un Desafío para la Ciudad
La ciudad de Nueva York se enfrenta a una ola de calor extremo que ha igualado un récord de temperatura máxima y ha transformado la rutina de millones de personas.

La ciudad de Nueva York se encuentra en el centro de una ola de calor extremo que no solo ha igualado un récord de temperatura máxima, sino que también ha transformado la rutina de millones de personas. El jueves, la ciudad alcanzó los 100 grados Fahrenheit (38 °C), igualando el récord establecido en esta misma fecha en 1966. Según los registros, la última vez que Central Park alcanzó los 100 grados fue en 2012.
En el Bronx, la Oficina de Gestión de Emergencias reportó una temperatura de 107 grados Fahrenheit (42 °C), cifra que ilustra con crudeza la magnitud de esta ola de calor. Este fenómeno no solo afecta a la ciudad de Nueva York, sino que se extiende a Nueva Jersey y Connecticut. Se trata del segundo día consecutivo de temperaturas extremas, dentro de una ola de calor que, según los pronósticos, persistirá hasta el sábado.
Para que una ola de calor sea declarada oficialmente, se requieren tres días consecutivos con temperaturas superiores a 32 grados Celsius (90 °F), umbral que la región ha superado ampliamente. El pronóstico sugiere que podrían registrarse nuevas marcas históricas antes de que la situación comience a mejorar. El gobierno municipal mantiene activos los Días de Alerta Meteorológica de Primera Instancia hasta el 4 de julio, anticipando que las condiciones seguirán siendo peligrosas durante las próximas jornadas.
La alerta por calor extremo rige hasta el sábado para toda la zona metropolitana, con estimaciones de sensación térmica entre 105 y 115 grados Fahrenheit (40–46 °C). Además, el jueves se emitió una alerta de calidad del aire debido al aumento de ozono a nivel del suelo, lo que representa un riesgo adicional para la salud de la población, en particular para personas mayores y quienes padecen enfermedades respiratorias.
Ante este escenario, las autoridades han emitido diversas recomendaciones para proteger la salud y la seguridad de los residentes. El alcalde neoyorquino, Zohran Mamdani, instó a la población a ajustar los termostatos a 78 grados Fahrenheit (26 °C), medida que él mismo implementó en Gracie Mansion. Mamdani defendió la política frente a las críticas en redes sociales, señalando que se trata de una norma municipal de larga data respaldada por el Departamento de Energía de Estados Unidos.
La gobernadora Kathy Hochul también pidió a los ciudadanos que ahorren electricidad, aunque sugirió un rango de temperatura entre 75 y 78 grados Fahrenheit (24–26 °C) para los aires acondicionados. Hochul subrayó la importancia de estas acciones debido al aumento de la demanda y los problemas inesperados de suministro. La presión sobre el sistema eléctrico de la ciudad se ha hecho sentir en forma de cortes de energía y reducciones de suministro. Miles de clientes de la empresa Con Edison se quedaron sin electricidad el jueves, especialmente en zonas como Queens, el Bronx y Staten Island.
Buscando refugio frente a las altas temperaturas, las bibliotecas y museos se han transformado en espacios de resguardo, y las tradicionales bocas de incendio han sido adaptadas con boquillas rociadoras, distribuidas por el Departamento de Protección Ambiental. Estas boquillas permiten refrescarse sin provocar problemas de presión de agua en los vecindarios, una alternativa mucho más segura que abrir las bocas completamente.
Explora más noticias en nuestra sección: Mundo





