La muerte del Enemigo Público Número Uno: ¿verdad o engaño?
La muerte de John Dillinger, el asaltante de bancos más famoso de la época, sigue siendo un misterio

La muerte del Enemigo Público Número Uno: ¿verdad o engaño?
El 22 de julio de 1934, la noticia de la muerte de John Dillinger, el asaltante de bancos más famoso de la época, se extendió como un incendio por todo Estados Unidos. El jefe del FBI, J. Edgar Hoover, se jactó de haber «abatido al Enemigo Público número uno» y convocó a la prensa para anunciar la noticia. Sin embargo, las dudas sobre la identidad del muerto comenzaron a surgir desde el principio.
La autopsia realizada por el médico forense de la Policía de Chicago, J.J. Kearns, reveló que el cuerpo del muerto no correspondía exactamente con el Dillinger que describían las fichas que tenían las autoridades penitenciarias. Los extremos de los dedos habían sido mutilados con ácido, el pelo, las cejas y el pequeño bigote estaban teñidos de negro, y el rostro había sido alterado mediante una operación quirúrgica. ¿Podía ser que el muerto no fuera John Dillinger, sino alguien más?
La policía y el FBI salieron a confirmar que el muerto era sin lugar a duda John Dillinger, pero los medios se hicieron eco de versiones que afirmaban todo lo contrario. La más difundida decía que el muerto era en realidad Jimmy Lawrence, un delincuente de poca monta que había sido víctima de un engaño pergeñado por el propio Dillinger con la complicidad de las dos mujeres que estaban con él en el cine.
La noticia de la muerte de Dillinger dividió a la sociedad estadounidense. Mientras unos la consideraban un éxito de la ley y el orden, otros la lamentaban porque en apenas dos años de carrera criminal el delincuente más buscado se había ganado la simpatía de muchos norteamericanos que habían perdido sus bienes o sus trabajos por el crack financiero de 1929 y consideraban que asaltar bancos –a los que veían como responsables de su situación- no era un delito sino un acto de justicia.
La carrera criminal de John Dillinger había comenzado cuando era joven, tras caer preso por un error de principiante. Detrás de las rejas se relacionó con un grupo de presos que cumplían condenas por asaltar bancos y con ellos aprendió lo que podría llamarse la teoría del oficio. Después de salir en libertad condicional, se unió a una banda de asaltantes y comenzó a asaltar bancos en serio. Su fama como asaltante de bancos se extendió rápidamente, y pronto se convirtió en el objetivo principal de la policía y el FBI.
La muerte de John Dillinger dio un enorme impulso a la figura de Hoover, que con el correr de los años llegó a acumular un poder que ningún presidente se atrevió siquiera a recortarle. Sin embargo, las dudas sobre la identidad del muerto no han desaparecido del todo. En 2019, la sobrina de John Dillinger, Carol Thompson, presentó un pedido para exhumar el cuerpo y realizar un examen de ADN para confirmar o descartar si se trata de su famoso tío. El FBI respondió con un tuit que aseguraba que en sus archivos había pruebas más que suficientes para demostrar que el muerto era John Dillinger y que esa exhumación era totalmente innecesaria.
La historia de la muerte de John Dillinger es un ejemplo de cómo la verdad puede ser compleja y multifacética. Si bien la mayoría de la gente cree que el muerto era John Dillinger, hay muchos que cuestionan su identidad. La búsqueda de la verdad es un proceso largo y complicado, y a veces es difícil saber qué creer.
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