Cuba sumida en la oscuridad: el sexto apagón nacional en 2026 deja a la isla al borde del colapso
El sistema eléctrico de Cuba colapsa por sexta vez en 2026, sumiendo a la isla en la oscuridad y el desafío

Cuba se despertó en la oscuridad el domingo por la noche, víctima de un nuevo apagón nacional que dejó sin suministro eléctrico a gran parte del país, incluida la capital, La Habana. Esta interrupción marca el sexto colapso generalizado del sistema eléctrico en lo que va de 2026, un año que se está convirtiendo en uno de los más complejos para la infraestructura energética de la isla.
La empresa estatal Unión Eléctrica (UNE) informó a través de sus redes sociales que se produjo una "desconexión total" del Sistema Eléctrico Nacional, lo que llevó al Ministerio de Energía a activar los protocolos para reactivar la red y restablecer el suministro en todo el territorio. Sin embargo, la falta de electricidad volvió a afectar el funcionamiento cotidiano de hogares, comercios y servicios básicos, sumiendo a la población en una situación de incertidumbre y desafío.
La crisis energética cubana: un problema de estructura y gestión
La crisis energética en Cuba se prolonga desde hace varios años, siendo el resultado de las limitaciones estructurales del sistema eléctrico y la escasez de combustible disponible para alimentar las plantas generadoras. Las siete centrales termoeléctricas que sostienen la mayor parte de la generación nacional tienen más de 40 años de funcionamiento y presentan distintos niveles de deterioro, lo que las hace ineficientes y propensas a fallos.
Además, el embargo energético de Estados Unidos ha limitado el acceso regular a los suministros necesarios para mantener la producción eléctrica, según las autoridades cubanas. Aunque Washington autorizó la llegada de un petrolero ruso con 100.000 toneladas de crudo en marzo, esas reservas ya se han agotado, lo que profundiza la crisis energética en la isla.
Impacto en la población y la economía
Los cortes de electricidad no solo afectan a los hogares y comercios, sino que también tienen un impacto significativo en otros servicios esenciales. Cada interrupción reduce el suministro de agua potable debido a la paralización de los sistemas de bombeo y deja sin funcionamiento ventiladores y equipos de refrigeración en medio del verano caribeño, lo que puede tener consecuencias graves para la salud y el bienestar de la población.
La reiteración de estos episodios altera la rutina de millones de cubanos, dificultando la conservación de alimentos, limitando la actividad comercial y afectando el funcionamiento de hospitales, escuelas y otras instalaciones que dependen del suministro eléctrico continuo. Con una población cercana a los 9,4 millones de habitantes, Cuba enfrenta uno de los períodos más complejos para su sistema energético, lo que requiere soluciones urgentes y efectivas para abordar esta crisis.
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