Corea del Norte dispara misiles al Mar de Japón tras ejercicios conjuntos de EE. UU., Seúl y Tokio
El disparo se produce tras la finalización de los ejercicios navales conjuntos de EE. UU., Corea del Sur y Japón.

Este sábado, la mañana de Corea del Norte se vio interrumpida por una serie de lanzamientos de misiles balísticos de corto alcance que terminaron en el Mar del Este, también conocido como Mar de Japón. El Ejército de la República de Corea detectó los disparos desde la zona portuaria de Wonsan a las 05:20 hora local (20:20 GMT del viernes) y calculó que los proyectiles recorrieron cerca de 250 kilómetros antes de caer al agua.
Reacciones de Seúl y Washington
El Estado Mayor Conjunto surcoreano informó que tanto sus agencias de inteligencia como las estadounidenses siguieron de cerca la fase inicial del lanzamiento y compartieron datos en tiempo real. Por su parte, el Comando del Pacífico de EE. UU. subrayó que los misiles no supusieron una amenaza directa para territorio estadounidense ni para sus aliados regionales, aunque reiteró el compromiso de Washington de defender a sus socios en la zona.
Contexto de los ejercicios Freedom Edge
El disparo se produjo un día después de que Corea del Sur concluyera la quinta jornada de los ejercicios navales Freedom Edge, una maniobra conjunta con Estados Unidos y Japón que se desarrolló en aguas internacionales frente a la península coreana. La operación, centrada en contrarrestar amenazas norcoreanas, fue calificada por el ministro de Defensa de Pyongyang, Kim Song‑gi, como una provocación que justifica “contramedidas firmes y contundentes”.
Historial de lanzamientos y tensiones diplomáticas
Este episodio marca el primero de Corea del Norte en casi tres semanas. El último lanzamiento había ocurrido el 20 de agosto, cuando Pyongyang disparó una andanada de misiles durante una versión reducida del ejercicio anual Ulchi Freedom Shield. En aquel entonces, el presidente Donald Trump había descrito las maniobras como “inapropiadas y hostiles”, generando incertidumbre entre los aliados estadounidenses.
En agosto, Trump anunció su intención de reunirse con Kim Jong‑un y resaltó la necesidad de “llevarse bien” con el dictador, quien controla 57 armas nucleares de alto poder. La agencia de inteligencia surcoreana, a principios de este mes, señaló que una cumbre entre Washington y Pyongyang podría materializarse “en cualquier momento”, alimentando esperanzas de un posible diálogo.
La estrategia nuclear norcoreana
Durante la ceremonia de incorporación del segundo destructor naval norcoreano, el régimen de Kim Jong‑un anunció la intención de reforzar una “disuasión nuclear más confiable”. Según Pyongyang, ambos buques pueden transportar misiles con capacidad nuclear, y el segundo destructor volvió al agua tras reparaciones de una botadura fallida del año pasado.
Kim Yo‑jong, hermana del líder norcoreano, describió la reducción de los ejercicios de Seúl como un “castigo” y acusó a la capital del sur de mantener una relación de “amo y sirviente” con EE. UU. La retórica refleja la visión de Pyongyang de que los ejercicios conjuntos son preparativos para una invasión, una postura que ha llevado al régimen a responder con pruebas de misiles cada vez que se acercan estas maniobras.
Lo que implica para la región
El Consejo de Seguridad Nacional de la Presidencia surcoreana volvió a instar a Pyongyang a suspender las pruebas balísticas, recordando que violan resoluciones de la ONU. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con cautela, pues cada lanzamiento refuerza la percepción de que el régimen norcoreano sigue ampliando su arsenal nuclear pese a los intentos de diálogo y a la presión de sanciones internacionales.
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