Canadá impulsa una alianza más estrecha con la UE para alejarse de la dependencia estadounidense
El primer ministro Mark Carney recorre Europa para impulsar una asociación más profunda con la Unión Europea.

El primer ministro canadiense, Mark Carney, llegó este lunes a Estrasburgo con la misión de abrir una nueva hoja en la relación entre Canadá y la Unión Europea. La visita, que incluye discursos ante el Parlamento Europeo y el Consejo Europeo, se produce en medio de la guerra comercial iniciada por Donald Trump y de la creciente inquietud de Ottawa por depender tanto de la economía de su vecino del sur.
Un discurso histórico en el «Estado de la Unión Europea»
Carney será el primer jefe de Gobierno de fuera de la UE en pronunciarse en la sesión anual del «Estado de la Unión Europea». En su alocución, el mandatario resaltó que Canadá posee recursos que Europa necesita urgentemente: energía, tierras raras y minerales en bruto. «Nuestro objetivo es convertir esa complementariedad en una oportunidad de laburo conjunto», declaró al micrófono.
Encuentros bilaterales y la agenda de seguridad
Al día siguiente, el primer ministro canadiense se dirigirá al Parlamento Europeo para presentar una hoja de ruta que incluye una asociación de seguridad y defensa más profunda. Tobias Cremer, eurodiputado alemán, calificó la visita como «un tremendo símbolo» del acercamiento entre Ottawa y Bruselas, y recordó que Canadá ya forma parte del programa de adquisiciones de defensa de la UE, siendo el primer país no miembro en lograrlo.
Diálogo con el nuevo primer ministro británico
Después de Estrasburgo, Carney volará a Liverpool para reunirse con Andy Burnham, recién nombrado primer ministro del Reino Unido. La charla se centrará en la coordinación de políticas comerciales y en cómo ambos países pueden ofrecer alternativas a la estrategia proteccionista que marcó la era Trump.
Perspectivas de un futuro acuerdo digital y la CETA
El eurodiputado español Javier Moreno Sánchez encabezó una delegación que subrayó la convergencia de posturas entre Canadá y la UE en temas como el cambio climático y la inteligencia artificial. Ambos bloques trabajan ahora en un acuerdo de comercio digital que se apoyará en el Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA), pero que aún no ha sido explotado al máximo por las pymes.
¿Membresía plena? Entre la fantasía y la realidad
El acercamiento ha avivado los rumores sobre una posible adhesión de Canadá a la UE, una idea que Carney dejó en el aire con una «no respuesta». Una encuesta de abril mostró que el 57 % de los canadienses apoyaría la incorporación, pero el artículo 49 del Tratado de la UE no contempla criterios geográficos claros y la distancia de Canadá sigue siendo un escollo. Ignacio García Bercero, analista del centro Bruegel, asegura que la idea no es realista, aunque el humor de Moreno recordó que Canadá está a un salto de Groenlandia, lo que lo acerca más a Europa de lo que parece.
Desafíos logísticos y la balanza comercial
El mayor obstáculo sigue siendo el costo del transporte de mercancías. En julio, el 70 % de las exportaciones canadienses se dirigieron a EE. UU., mientras que solo el 5 % alcanzó a la UE. Aun así, Cremer insiste: «Cuanto más estrechamente podamos cooperar, mejor», señalando que diversificar riesgos es una prioridad compartida.
Con una cumbre prevista en Montreal el próximo mes, donde se discutirán los próximos pasos para una asociación económica y de seguridad más profunda, la movida de Ottawa parece más una estrategia de supervivencia que una simple jugada diplomática.
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