Retraso de hasta cinco semanas en la reparación del oleoducto Este‑Oeste eleva la presión sobre el precio del crudo
El daño al tramo clave del oleoducto saudí y la expansión de la amenaza hutí en el Mar Rojo disparan los precios del crudo

El oleoducto Este‑Oeste, la columna vertebral que Arabia Saudí usa para sortear el bloqueo del estrecho de Ormuz, tardará entre tres y cinco semanas en volver a operar, según confirmaron dos funcionarios regionales a The Associated Press. El anuncio llegó el mismo lunes en que los rebeldes hutíes de Yemen ampliaron su control sobre rutas marítimas clave del Mar Rojo, complicando aún más la capacidad exportadora del mayor productor mundial de petróleo.
El daño y la reparación del tramo clave
El ataque ocurrido el jueves, atribuido por Riad a drones lanzados por milicias iraquíes respaldadas por Irán, obligó a suspender el funcionamiento del oleoducto. Los funcionarios, que prefirieron mantenerse en el anonimato, indicaron que la reparación incluye la sustitución de una importante instalación de bombeo. Aunque parte del ducto podría seguir operando de forma parcial, no se pudo estimar cuántos barriles lograrían circular mientras dure la obra.
Impacto inmediato en los precios del crudo
El Brent superó los 109 dólares por barril, una suba de más del 2 % impulsada por la percepción de una pérdida significativa de suministro. Rystad Energy, la consultora noruega, recordó que el oleoducto transportaba entre 2,6 y 4 millones de barriles diarios desde fines de agosto; la interrupción total reduciría esa cifra en el mercado internacional.
Contexto geopolítico: Ormuz, el Mar Rojo y los hutíes
Desde que Irán paralizó el tránsito por el estrecho de Ormuz, Arabia Saudí depende del Este‑Oeste, un conducto de 1.200 kilómetros que lleva el crudo desde los puertos del golfo hasta Yanbu, en el Mar Rojo. La reciente captura de las islas Hanish Mayor y Hanish Menor por parte de los hutíes, a 160 km del estrecho de Bab el‑Mandeb, añade una capa extra de riesgo a la ruta marítima que alimenta los puertos saudíes.
Los hutíes, apoyados por Irán, también dispararon misiles y drones contra la base aérea Rey Khalid en Khamis Mushait, según el brigadier general Yahya Saree. Aunque Arabia Saudí no confirmó el ataque, el hecho subraya la creciente vulnerabilidad de la infraestructura energética del reino.
Repercusiones para los exportadores y consumidores
Un cierre prolongado del oleoducto obligaría al gigante saudí a redirigir sus embarcaciones hacia el Mediterráneo, alargando los tiempos de entrega y encareciendo la guita que paga el cliente asiático. Rystad Energy advierte que un paro de un mes ya sería una “gran disrupción”, mientras que una paralización más extensa demandaría una reasignación importante de los flujos globales de crudo.
En el plano interno, la producción saudí cayó a 6 millones de barriles diarios en agosto, muy por debajo de los casi 10 millones de septiembre del año pasado, según la Agencia Internacional de Energía. La combinación de la guerra con Irán, los ataques hutíes y la reparación del Este‑Oeste deja a Arabia Saudí con opciones cada vez más limitadas para mantener sus exportaciones en un mercado ya tenso.
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