ONU advierte: la escasez de agua avanza y los glaciares se reducen a ritmo alarmante
El último informe de la OMM revela que más de un tercio de las cuencas del planeta vivieron caudales críticos y que los glaciares perdieron 408 gigatoneladas en 2025

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) informó que 2025 se ubicó entre los años más secos de los últimos 35 para el caudal de los ríos a nivel global. El dato no es un hecho aislado: forma parte de una tendencia descendente de las reservas de agua dulce que deja a amplias regiones vulnerables a sequías prolongadas.
Los ríos más secos del planeta
Los modelos hidrológicos de la OMM mostraron que más de un tercio de las cuencas mundiales registró caudales por debajo de lo normal en 2025, situando al año entre los más áridos desde principios de los noventa. América del Norte, la cuenca del Río de la Plata y del San Francisco en Sudamérica, Europa oriental, Oriente Medio y Asia central fueron los más afectados. En África, los ríos Nilo, Congo y Zambeze también quedaron muy por debajo de sus valores de referencia.
Excepciones regionales
El sur y sudeste de Asia, junto a algunas áreas del norte de Sudamérica, presentaron caudales superiores a los habituales. En África, los ríos Senegal, Níger, Chad, Orange y Limpopo superaron los niveles normales, mostrando que la sequía no es homogénea.
Patrimonio hídrico en retroceso
El informe subraya que el problema no se limita a un solo año. Entre el 34 % y el 38 % de las cuencas mantuvo condiciones normales en cada uno de los últimos siete años, muy por debajo del promedio del 46 % observado entre 1991 y 2020. En la cuenca del Río de la Plata se detectó una recuperación parcial en 2025, tras varios años de sequía que golpearon la zona productiva del sur de Sudamérica.
El almacenamiento de agua terrestre –que incluye acuíferos, lagos, ríos, suelo, vegetación, hielo y nieve– sigue una tendencia negativa desde 2014‑2016. Entre 2021 y 2025, anomalías negativas se repitieron en el sudoeste de EE. UU., la Patagonia, los Andes subtropicales, las cabeceras de los ríos Ganges e Indo, el norte de África, Oriente Medio, Asia central y el este de China.
Deshielo y pérdida de glaciares
En 2025 los glaciares perdieron 408 gigatoneladas de masa, lo que equivale a una subida estimada de 1,1 mm en el nivel medio del mar. Entre 2023 y 2025 la pérdida acumulada alcanzó 1.400 gigatoneladas, elevando el riesgo de inundaciones a corto plazo y limitando la disponibilidad hídrica futura para millones de personas que dependen del deshielo.
Asia central, el sur de Asia occidental, el Ártico ruso, Islandia y el oeste de Canadá y EE. UU. registraron algunos de los balances de masa más negativos de sus series históricas. En regiones con glaciares pequeños, como el Cáucaso, Europa central y el oeste de Canadá, algunos sistemas podrían haber llegado al pico de caudal de deshielo antes de comenzar a disminuir su aporte.
Eventos extremos y su mortalidad
Asia y África concentraron la mitad de los eventos extremos relacionados con el agua en los últimos cinco años, y más del 80 % de las muertes notificadas. Sequías prolongadas azotaron el Amazonas, el Río de la Plata, Oriente Medio y el Cuerno de África, mientras que África occidental y central y el sudeste asiático sufrieron inundaciones reiteradas.
Ciclones tropicales y un monzón intenso provocaron hasta 3.600 fallecimientos en el sur y sudeste asiático durante 2025. Sri Lanka, Pakistán, Vietnam, Indonesia, Tailandia, Malasia y Filipinas estuvieron entre los más golpeados. En África, Nigeria y la República Democrática del Congo enfrentaron inundaciones importantes por segundo o tercer año consecutivo.
Desafíos de la medición y la cooperación
La OMM amplió su evaluación de tres variables hidrológicas en 2021 a quince indicadores en el informe actual, gracias a la colaboración de decenas de servicios meteorológicos, centros de datos, investigadores e instituciones. Sin embargo, África y Asia siguen entre las áreas menos representadas por observaciones, pese a su alta exposición a fenómenos extremos.
Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, recordó que aguas subterráneas, glaciares y nieve estacional fueron durante décadas reservas de seguridad frente a los años secos, pero esas reservas están menguando al mismo tiempo que crece la frecuencia de sequías e inundaciones. La organización insiste en que la cooperación para compartir datos, establecer parámetros comunes y reforzar sistemas de alerta temprana es clave para mitigar la crisis hídrica que se extiende más allá de las fronteras.
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