Privar al cuerpo de 80 minutos de sueño durante seis semanas incrementa el peso, según la investigación
Un estudio con 95 adultos revela que reducir casi una hora de sueño cada noche provoca ganancia de peso y mayor sedentarismo

Un equipo de investigadores ha demostrado que recortar 80 minutos de sueño cada noche, durante apenas seis semanas, basta para que los participantes aumenten de peso. El experimento, publicado recientemente, involucró a 95 personas con riesgo cardiometabólico elevado que habitualmente dormían más de siete horas.
Diseño del estudio y metodología
Los sujetos fueron divididos en dos grupos cruzados. En la primera fase, un grupo tuvo que acostarse 90 minutos más tarde que su hora habitual, lo que redujo su descanso a unas cinco o seis horas diarias. Tras seis semanas, volvieron a su patrón normal de sueño. El otro grupo siguió el orden inverso: primero mantuvo su rutina habitual y luego pasó a la fase de sueño restringido. Durante todo el proceso, se monitorizó el sueño y la actividad física mediante pulseras, y se registraron peso, circunferencia de cintura, composición corporal y niveles hormonales vinculados al apetito.
Resultados: medio kilo de más en menos de tres meses
Al comparar los datos, los investigadores observaron que la restricción de sueño provocó un aumento medio de una libra, aproximadamente medio kilo, en el peso corporal. Aunque la cifra parezca pequeña, los autores advierten que el periodo analizado fue de sólo seis semanas; si la tendencia se mantuviera durante un año, la ganancia podría rondar los cuatro kilos.
Un acercamiento más realista que estudios anteriores
Previos ensayos sobre sueño y peso solían imponer restricciones drásticas, como limitar el descanso a cuatro horas diarias, una condición poco frecuente en la vida cotidiana. La presente investigación optó por una reducción moderada, más cercana a la realidad de muchos cordobeses que duermen entre cinco y seis horas de forma crónica. Así, los resultados resultan más aplicables al día a día.
Más tiempo sentado, menos energía
Otro hallazgo relevante fue el aumento del sedentarismo: los participantes que durmieron menos fueron, en promedio, 17 minutos más sedentarios al día, incluso descontando las horas extras que pasaron despiertos. Ese pequeño incremento, acumulado a lo largo de semanas, contribuye a la pérdida de gasto energético y potencia el aumento de peso.
Implicancias para la salud
El sobrepeso y la inactividad están estrechamente ligados a la aparición de diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas y otras patologías crónicas. Por eso, la evidencia refuerza la idea de que un buen descanso es una pieza clave dentro de un estilo de vida saludable.
¿Por qué ocurre?
Los científicos aún no descifran el mecanismo exacto que vincula la falta de sueño con el aumento de peso. En el estudio se midieron hormonas como la grelina y la leptina, pero los resultados no fueron concluyentes. Investigaciones previas sugieren que la privación de sueño puede elevar la resistencia a la insulina, pero la relación causal sigue sin quedar clara.
Consejos para cordobeses
Mientras la comunidad científica sigue indagando, la recomendación práctica es clara: intentar dormir entre siete y ocho horas cada noche, mantener horarios regulares y crear un ambiente propicio para el descanso. Reducir la exposición a pantallas antes de acostarse, evitar cenas copiosas y reservar tiempo para la relajación pueden marcar la diferencia.
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