El Consejo de Seguridad vuelve a empatar en la designación del próximo secretario general de la ONU
Seis rondas de voto secreto sin acuerdo entre EE. UU. y China mantienen en pausa la designación del nuevo secretario general.

Sin acuerdo entre EE. UU. y China, la votación se estanca en Nueva York
En la sesión de hoy del Consejo de Seguridad, la sexta ronda de voto secreto no logró definir al sucesor de Antonio Guterres. Los tres candidatos más votados – Rebeca Grynspan, Carolyn Rodrigues‑Birkett y Rafael Grossi – recibieron vetos cruzados de los cinco miembros permanentes, lo que impidió alcanzar los nueve votos necesarios para la designación.
Los números de la boleta roja revelan los apoyos y los vetos
Grynspan obtuvo nueve votos a favor, cinco en contra y dos vetos; Rodrigues‑Birkett llegó a ocho a favor, seis en contra y dos vetos; y Grossi también sumó ocho a favor, seis en contra y dos vetos. La novedad de la boleta roja, usada por los permanentes, permitió identificar que Grynspan contó con tres apoyos de EE. UU., China, Francia y Reino Unido, mientras que Rodrigues‑Birkett recibió tres votos de los mismos estados y Grossi solo dos.
¿Por qué el veto sigue siendo el obstáculo?
Los cinco miembros permanentes – Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido – conservan el poder de anular la candidatura que prefieran. En esta ronda, cada candidato se topó con dos vetos, lo que significa que, aunque la mayoría de los miembros no permanentes (Dinamarca, Grecia, Pakistán, Panamá, Somalia, Bahrein, Colombia, Letonia, Liberia y República Democrática del Congo) apoyó a los tres, los permanentes bloquearon el avance.
Contexto geopolítico que alimenta la pugna
La falta de consenso refleja la tensión entre Washington y Beijing, donde el presidente de EE. UU. – bajo la administración Trump – respalda a Grossi, mientras que China, acompañada de Rusia, prefiere una mujer al frente de la ONU, favoreciendo a Grynspan. La disputa se extiende a la cuestión de las Islas Malvinas: Argentina, que avala a Grossi, reclama la soberanía del archipiélago, lo que complica la posición del Reino Unido, heredero de la posesión británica desde 1833.
Los candidatos y sus alineaciones
Grynspan, con respaldo chino‑ruso, lleva una agenda multilateral que agrada a Xi y a Putin. Rodrigues‑Birkett, ex canciller de Guyana, ha sido vista favorablemente por China y Rusia, aunque su pasado elogio a Fidel Castro la coloca en una zona gris para la administración estadounidense. Grossi, el candidato argentino, cuenta con el apoyo de Washington y de varios países latinoamericanos, pero se enfrenta al veto británico que, de mantenerse, lo sacaría de la contienda.
Lo que resta del proceso y los próximos pasos
Con 76 días para que concluya el mandato de Guterres, la negociación ahora recae en los dos grandes bloques: EE. UU. y China. Hasta que logren un acuerdo que incluya la distribución de poder tecnológico, el control de minerales críticos y la apertura de mercados, el Consejo seguirá sin poder nombrar al nuevo secretario general. Los candidatos seguirán presentándose en nuevas votaciones, mientras la comunidad internacional observa cómo la geopolítica determina el futuro de la máxima autoridad de la ONU.
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