Macron exige cuentas a los que intentaron “derrocar la República” tras la ola de disturbios en Francia
El presidente francés promete responsabilizar a los saqueadores y a los supuestos intentos de subversión tras una noche de saqueos y enfrentamientos.

El domingo, el presidente francés Emmanuel Macron anunció que el Gobierno exigirá responsabilidades a quienes, según él, intentaron «derrocar la República» durante los violentos disturbios que se desataron el sábado en varias ciudades del país.
Macron condena la violencia y señala a la extrema izquierda
En su discurso a la nación, el jefe de Estado vinculó los saqueos y los incendios con un grupo de «elementos insurreccionales de grupos radicales de extrema izquierda, acompañados por numerosos delincuentes». Subrayó que los que saquearon deberán pagar por los daños y que los que buscaron subvertir la República tendrán que rendir cuentas.
El saldo de la noche de protestas
Las protestas, convocadas por un sindicato, organizaciones estudiantiles y activistas que intentan revivir el movimiento de los «chalecos amarillos» surgido en 2018, dejaron más de 2.000 detenidos, 500 policías heridos y alrededor de 1.500 comercios dañados. Los incidentes se registraron en París, Marsella, Lyon, Burdeos y, de forma particularmente grave, en Limoges, donde el ayuntamiento del siglo XIX sufrió un incendio que derrumbó su techo.
Reacciones de la oposición y del exterior
En la jornada, la líder de extrema derecha Marine Le Pen calificó al Gobierno de «agotado, desorientado y aparentemente incapaz de hacer otra cosa que comentar su propia impotencia». Por su parte, el dirigente de izquierda Jean‑Luc Mélenchon acusó al primer ministro Sébastien Lecornu de «jugar con fuego» y defendió que la lucha legítima no tiene lugar en el saqueo. Desde Estados Unidos, Donald Trump comentó en Truth Social que «Francia está ardiendo», insinuando una relación con la inmigración, aunque las autoridades francesas descartaron ese vínculo.
Investigaciones y medidas de seguridad
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, recordó que el derecho a manifestarse es fundamental, pero que sembrar desorden mediante la violencia no lo es. Anunció la apertura de dos investigaciones por lesiones graves: una en Mulhouse tras la pérdida del ojo de una adolescente de 17 años, y otra en Saint‑Étienne por la pérdida de una mano de un joven manifestante. Macron pidió al Gobierno extraer lecciones de la recopilación de inteligencia y garantizar total transparencia en las pesquisas.
Según la fiscalía, en la región de París se registraron 855 detenciones, de las cuales 557 permanecen bajo custodia policial. Las estimaciones oficiales sitúan la participación en todo el país en 550.000 personas, mientras que los organizadores llegan a 800.000. Los alcaldes de París, Marsella y Lyon solicitaron una reunión con el primer ministro para evaluar la magnitud de los daños y reforzar la seguridad.
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