Tatuajes que desaparecen y reaparecen bajo luz UV: la revolución de PhotoTat
Una tinta fotocrómica que se vuelve visible sólo bajo radiación ultravioleta promete cambiar la forma de mostrarse en entrevistas, visitas familiares y tratamientos médicos.

Tatuajes que desaparecen y reaparecen bajo luz UV: la revolución de PhotoTat
Una tinta fotocrómica que se vuelve visible sólo bajo radiación ultravioleta promete cambiar la forma de mostrarse en entrevistas, visitas familiares y tratamientos médicos.

Cómo funciona la tinta fotocrómica
Un equipo de la Universidad de Colorado Boulder diseñó PhotoTat combinando materiales fotocrómicos con microesferas de polimetacrilato de metilo (PMMA). Los fotocrómicos cambian su estructura molecular al recibir luz ultravioleta, pasando de transparentes a colores intensos como magenta, cian o amarillo. Las microesferas actúan como contenedores que liberan el pigmento solo cuando la radiación los activa.
Al estar mezclados, los tres pigmentos primarios pueden combinarse para crear una amplia gama de tonos, pero sin luz UV el tatuaje permanece invisible, como si no hubiera nada bajo la piel.
Primeras pruebas en piel artificial
Los investigadores iniciaron los ensayos sobre piel sintética, simulando la absorción y difusión del pigmento. Con apenas diez segundos de exposición a luz solar o a una lámpara UV de bajo consumo, el diseño emergió con claridad y se mantuvo visible durante varias horas antes de desvanecerse de forma progresiva.
Un segundo estímulo con luz LED de alta intensidad permitió borrar el trazo casi al instante, lo que sugiere una herramienta práctica para quienes necesiten ocultar o revelar su tatuaje en cuestión de minutos.
El experimento humano de Carson Bruns
Para validar la seguridad, el propio científico Carson Bruns se aplicó la tinta sobre una pequeña escama de pez que ya tenía tatuada en la pierna. Durante dos años de seguimiento no se registraron reacciones adversas ni alteraciones en la piel, y la capacidad de encendido y apagado se mantuvo estable.
Este caso, aunque anecdótico, abrió la puerta a la idea de que la tinta podría usarse en personas sin comprometer la salud, siempre que se realicen los estudios clínicos pertinentes.
Retos antes de llegar al mercado
Un solo caso no basta para certificar la eficacia ni la inocuidad del producto. Los autores del estudio subrayan la necesidad de ensayos con grupos más amplios, donde se evaluará la toxicidad, la esterilidad y la pureza del compuesto, además de la posible degradación bajo exposición prolongada.
Solo tras superar esas pruebas regulatorias PhotoTat podría comercializarse, y los laboratorios deberán demostrar que la tinta no genera efectos carcinogénicos ni alergias cutáneas.
Aplicaciones más allá del trabajo
Si bien la idea de ocultar un tatuaje en una entrevista de trabajo o frente a la abuela que desaprueba los diseños es tentadora, los autores apuntan a usos médicos. En radioterapia, por ejemplo, se podrían colocar marcas invisibles que sólo los técnicos vean bajo luz UV, evitando el estigma de los tatuajes permanentes que muchos pacientes consideran traumáticos.
En Córdoba, donde la comunidad médica está siempre a la vanguardia de nuevas tecnologías, esta solución podría ofrecer una alternativa menos invasiva para guiar tratamientos sin dejar marcas visibles de por vida.
Qué esperar en los próximos años
Si los ensayos clínicos avanzan sin contratiempos, los tatuajes fotocrómicos podrían llegar al mercado argentino dentro de los próximos cinco años. Los laboratorios locales ya están investigando la adaptación de la fórmula a normativas de la ANMAT, y algunos estudios de diseño industrial contemplan su uso en moda y arte performático.
Mientras tanto, la curiosidad de los cordobeses se mantiene viva: ¿nos veremos con diseños que aparecen solo bajo la luz de la discoteca o en la luz del sol de la Costanera?
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