Capilla de Candonga: joya colonial en el corazón de las Sierras Chicas
Una joya del siglo XVIII que combina fe y arquitectura en medio del valle cordobés

Orígenes y patronazgo
La capilla se levantó en 1730 como oratorio de la Estancia Santa Gertrudis, propiedad del hacendado José Moyano Oscáriz, quien la consagró a Nuestra Señora del Rosario. La zona, conocida como Candonga —término que alude a una “mula de tiro”— albergó antiguamente una invernada de mulas destinadas al traslado de plata hacia Potosí.
Detalles constructivos
La edificación cuenta con una nave principal de mampostería y un altar sobrio, flanqueado por una sacristía con alacena y hornacina. En el lado opuesto se encuentra la habitación del sacerdote, coronada por una galería que brinda vista al valle. El arco de acceso, prolongación de la bóveda de la nave, confiere a la capilla una silueta poco común entre los templos cordobeses.
Destacan la espadaña alta de líneas curvas y la linterna que se posa sobre la bóveda de cañón corrido, elementos que mezclan la sobriedad colonial con toques de elegancia barroca.
Reconocimiento y restauración
El Estado declaró la Capilla de Candonga Monumento Histórico Nacional en 1941, reconociendo su valor arquitectónico y su vínculo con la historia agraria de la región. Siete años después, en 1948, se llevó a cabo una restauración que devolvió la estructura a su estado original, conservando los materiales y técnicas de la época.
Presencia actual
Hoy la capilla sigue bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario y funciona como punto de peregrinación y atractivo turístico. Su ubicación en un valle rodeado de cerros de las Sierras Chicas la convierte en un escenario ideal para eventos religiosos y culturales, al tiempo que representa uno de los mayores exponentes de la arquitectura colonial en Córdoba.
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