Choque entre AVE 2080 e Iryo 6076: 17 minutos y 25 km que pudieron evitar la tragedia
El accidente entre dos trenes de alta velocidad se debió a una falla del sistema LZB y a una autorización controvertida de Adif.

Una segunda tragedia ferroviaria en menos de diez meses
El accidente que involucró al AVE 2080 y al Iryo 6076 se inscribe como la segunda gran catástrofe en la red ferroviaria española en menos de un año. El ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó el hecho como “inexplicable”, mientras que el Gobierno sostiene que la causa recae en un error humano.
El margen de seguridad que se perdió
Según los datos preliminares, los dos trenes mantenían una separación de 17 minutos y 25 kilómetros antes del impacto. Esa distancia habría sido suficiente para que los sistemas automáticos de frenado y el centro de control pudieran intervenir, pero ninguno lo hizo.
Fallo del sistema LZB y la autorización de Adif
El origen del problema se vinculó a una avería del sistema LZB, que dejó inmovilizados a seis trenes. Desde la sala de control de Adif en Atocha se dio la autorización para que el AVE 2080, que transportaba 397 pasajeros, reanudara su marcha. El tren siguió su ruta directamente hacia el Iryo 6076, que llevaba a bordo 147 personas, entre ellas un bebé.
El impacto y sus consecuencias
El choque entre ambos trenes se produjo cuando la distancia de seguridad había sido reducida a cero. Ni los dispositivos de seguridad automáticos ni los operadores del centro de control lograron frenar la colisión, lo que ha generado una fuerte polémica entre autoridades y expertos, quienes no otorgan crédito a la hipótesis de un simple error humano.
Repercusiones y demandas de responsabilidad
El operario de Adif que autorizó la continuidad del AVE 2080 será llamado a explicar su actuación ante la justicia. La sociedad civil y los usuarios del ferrocarril exigen respuestas claras y medidas que impidan que una situación semejante vuelva a repetirse.
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