Córdoba se proyecta en Polonia y España: “El trompetista y el fantasma” conquista Varsovia y Sitges
La producción cordobesa de jazz y ciencia ficción conquista los festivales de Varsovia y Sitges

Córdoba se proyecta en Polonia y España: “El trompetista y el fantasma” conquista Varsovia y Sitges
En octubre la película de los hermanos Augusto y Matías Sinay, rodada íntegramente en la provincia, hará su estreno internacional en el Festival de Cine de Varsovia (Polonia) y, pocos días después, presentará su versión final en Sitges (España), uno de los encuentros más relevantes del cine fantástico.
Estreno en Varsovia, un paso de clase A
El Festival de Varsovia pertenece al selecto grupo de festivales Clase A reconocidos por la FIAPF, lo que sitúa a la producción cordobesa en la misma tabla que los grandes estrenos de Europa y América. Para los Sinay, la convocatoria no es sólo un sello de calidad, sino la confirmación de que una historia nacida entre los cerros de la Pampa de Achala puede resonar en cualquier idioma.
De la sierra cordobesa al escenario de Sitges
Tras la cita polaca, la cinta aterriza en Sitges, la cita de referencia para el género fantástico. Allí, la combinación de jazz, aventura y ciencia‑ficción se encontrará con un público acostumbrado a lo insólito, lo que abre la puerta a que la voz del sur argentino se escuche entre los mejores del mundo.
Jazz, cómics y paisajes serranos
La trama sigue a un trompetista de jazz frustrado que, al aislarse en una cabaña de las sierras, despierta a un fantasma invisible. El ente le propone un trato: ayudarlo a ganar una audición a cambio de desenterrar un tesoro oculto en la montaña. Los directores explican que la idea surgió al mezclar dos pasiones de la infancia: los cómics europeos tipo Tintín y Lucky Luke con la música que vibra en los bares de la ciudad.
El escenario natural no es mero decorado; el 80 % de la historia transcurre entre ríos, picos y la propia Pampa de Achala. Más de 30 actores y 70 técnicos trabajaron en esas locaciones, enfrentándose a climas cambiantes y a la logística de mover equipos a lugares de difícil acceso.
Del storyboard a la montaña
Antes de que la cámara apuntara a la sierra, Augusto y Matías dibujaron la película completa en storyboard y editaron esos bocetos con las voces de los personajes. Esa preproducción minuciosa permitió planificar una escena subacuática, el traslado de grúas a la cima de una montaña y la construcción de un búnker de los años 50, todo sin sorpresas de último minuto.
Juan Vélez, que interpreta al trompetista, estudió la trompeta durante dos años para tocar sus propias piezas en pantalla, lo que le dio autenticidad a los momentos musicales y reforzó la conexión entre la historia y la cultura del jazz local.
Una apuesta colectiva
El proyecto contó con el programa Cash Rebate del Polo Audiovisual de Córdoba, productores privados y ocho meses de postproducción donde se sumaron más de 100 efectos digitales. La producción reunió a más de 100 personas entre elenco y equipo, creando una red afectiva que, según los directores, fue el verdadero premio.
“Siempre soñamos con Sitges”, comenta Augusto. “Ver nuestra película en esos escenarios demuestra que el cine cordobés puede ser internacional sin perder su identidad”.
Mirada al futuro
Con la mirada puesta en la audiencia europea, los Sinay esperan que la respuesta del público abra puertas para futuros largometrajes que sigan explorando la riqueza del territorio. La travesía desde las sierras hasta los festivales de clase mundial no solo lleva un título, lleva la historia de un grupo que se enamoró del proyecto y lo convirtió en una aventura compartida.

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