El Descubrimiento del Hombre de Tollund: Un Viaje a Través del Tiempo y la Arqueología
El Hombre de Tollund, un cuerpo prehistórico conservado en una turbera danesa, sigue siendo un misterio después de más de 2.400 años.

La Historia Comienza en una Turbera Danesa
El 6 de mayo de 1950, la campesina danesa Grethe Højgaard realizaba su laburo diario en la turbera de Bjældskovdal, cerca de Silkeborg, en la península de Jutlandia. Sin embargo, ese día sería diferente. Mientras cavaba en la turba, Grethe tocó algo inusual con sus dedos. Al principio, pensó que podría ser un tronco o una raíz, pero al excavar un poco más, descubrió un rostro humano perfectamente conservado.
Grethe trabajaba junto a su esposo, Viggo Højgaard, y su cuñado, Emil. Cuando le mostró el hallazgo a sus familiares, ellos se mostraron escépticos, pero Grethe no se rindió. Continuó cavando con sus manos y, finalmente, reveló un cuerpo acurrucado que parecía dormir. La familia Højgaard no sabía en ese momento que estaban frente a uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes del siglo XX: el Hombre de Tollund.
La Excavación y el Transporte del Cuerpo
La noticia del hallazgo se extendió rápidamente, y pronto llegaron los expertos para ayudar a excavar y transportar el cuerpo. El arqueólogo P. V. Glob, profesor de la Universidad de Aarhus, fue llamado para supervisar la operación. Glob acuñó el nombre por el que el mundo conocería al personaje: el Hombre de Tollund, en honor a la pequeña aldea de Tollund, de donde provenía la familia Højgaard.
La excavación fue un proceso delicado. El cuerpo fue colocado en una caja de madera sin fondo, y luego se construyó una plataforma cuadrada de turba alrededor de él. La caja, que pesaba alrededor de media tonelada, fue trasladada en un carruaje tirado por caballos hasta la estación de tren más cercana y, desde allí, se envió al Museo Nacional de Copenhague.
El Análisis y la Conservación del Cuerpo
Una vez en el museo, el cuerpo del Hombre de Tollund fue sometido a una serie de exámenes y análisis. Los expertos determinaron que se trataba de un hombre adulto de entre 30 y 40 años, con una estatura de aproximadamente 1,61 metros. La piel del lado derecho del cuerpo, que había permanecido hacia abajo, estaba bien preservada, al igual que los ojos y la boca, que estaban cerrados.
El Hombre de Tollund llevaba un gorro puntiagudo de cuero de oveja y un cinturón de 77 centímetros de circunferencia atado alrededor de las caderas. Alrededor del cuello, llevaba un lazo trenzado de cuero que dejaba marcas visibles en la piel. Los análisis también revelaron que el Hombre de Tollund había comido una papilla de cebada, centeno, avena, linaza y semillas de plantas silvestres antes de morir.
La Causa de la Muerte y el Contexto Histórico
La autopsia realizada en el Hospital de Bispebjerg reveló que el Hombre de Tollund había sido ahorcado. La asfixia, y no la rotura del cuello, fue la causa de su muerte. Sin embargo, el porqué de su ejecución sigue siendo un misterio. Algunos expertos creen que podría haber sido un sacrificio ritual, quizás para propiciar la llegada de la primavera o para agradecer a los dioses los recursos que la turbera ofrecía.
El historiador romano Cornelio Tácito escribió sobre los pueblos del norte de Europa, mencionando que los traidores y desertores eran colgados de los árboles, y que los cobardes y los fornicadores antinaturales eran presionados bajo un entramado de mimbre en el lodo viscoso de una turbera. Aunque no hay registros escritos de la época en que vivió el Hombre de Tollund, estos testimonios indirectos ofrecen una visión de las prácticas y creencias de los pueblos del norte de Europa en la Edad de Hierro prerromana.
La Datación y la Exhibición del Hombre de Tollund
La datación por carbono-14 situó la muerte del Hombre de Tollund entre los años 405 y 380 a.C., en la Edad de Hierro prerromana. Después de la autopsia, se decidió preservar solo la cabeza, que fue sometida a un proceso de conservación que incluyó la sustitución del agua de la turba por alcohol, tolueno y, finalmente, cera de abejas derretida.
Hoy en día, la cabeza del Hombre de Tollund se exhibe en el Museo Silkeborg, en la Mansión de Silkeborg. El cuerpo, que no fue conservado, se secó y quedó reducido a huesos. En 1987, el museo decidió reconstruirlo para que la exhibición mostrara al Hombre de Tollund tal como fue hallado. La cabeza original descansa sobre un cuerpo réplica, y la mayoría de las partes del cuerpo están reunidas en el museo, incluyendo el dedo gordo derecho, que fue recuperado en 2016 después de décadas de estar desaparecido.
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