Estrella S301 rompe récord y abre la puerta a medir el giro de Sagitario A*
S301, la estrella más cercana y veloz al agujero negro galáctico, abre la puerta a medir su rotación y probar la relatividad en condiciones extremas.

Una estrella recién descubierta en el corazón de la Vía Láctea está revolucionando la forma en que los astrónomos estudian el agujero negro supermasivo que la habita. El equipo internacional que trabaja con el instrumento GRAVITY del Very Large Telescope (VLT) detectó a S301, la estrella más cercana y veloz jamás observada alrededor de Sagitario A*, a tan sólo 12 unidades astronómicas del pozo gravitatorio de 4,3 millones de masas solares.
Una órbita que roza el límite de la velocidad de la luz
S301 completa una revolución en apenas 8,7 años y, en su punto más cercano al agujero negro, alcanza los 90 millones de kilómetros por hora, el 8 % de la velocidad lumínica. Con una magnitud infrarroja de 19,3 y una masa de 1,5 veces la del Sol, la estrella se descubrió gracias a la interferometría de alta precisión que ofrece GRAVITY, que logró separar su tenue señal entre un mar de estrellas más brillantes del centro galáctico, situado a unos 27 000 años luz de la Tierra.
¿Por qué importa tanto S301?
Hasta ahora, la estrella S2, que tarda 16 años en dar una vuelta, era la principal “sonda” para probar la relatividad de Einstein cerca de Sagitario A*. El seguimiento de S2 confirmó dos predicciones clave: el corrimiento al rojo gravitatorio y la precesión de Schwarzschild de su órbita elíptica. Pero S301, al acercarse mucho más al horizonte de eventos, permite ir más allá y medir no solo la masa del agujero negro, sino también su espín, es decir, la velocidad de rotación que arrastra el tejido del espacio‑tiempo como una cuchara que remueve miel.
El espín es uno de los pocos parámetros que aún se conocen de forma indirecta, a través de rayos X o de ondas gravitacionales en fusiones de agujeros negros. Con S301 los astrónomos esperan obtener una medida directa y dinámica, pues la precesión de su órbita es mucho más pronunciada: cada vuelta la elipse gira unos 2 grados, un efecto ya detectable con la precisión actual de GRAVITY.
Un vistazo al pasado y al futuro de la estrella
Los investigadores creen que S301 fue expulsada de un sistema binario que se acercó demasiado al pozo gravitatorio, sufriendo el llamado “mecanismo de Hills”. Su compañera habría sido lanzada como una estrella hiperveloz, mientras S301 quedó atrapada en una órbita extremadamente excéntrica. Las simulaciones sugieren que podrían existir hasta 100 estrellas con características similares, aunque la mayoría todavía está fuera del alcance de la tecnología disponible.
El próximo paso del proyecto es seguir a S301 con GRAVITY y, en la década que viene, con la espectroscopía de los telescopios extremadamente grandes que se están construyendo. Medir el corrimiento al rojo y al azul de la luz de la estrella en cada punto de su órbita permitirá distinguir entre un agujero negro que gira rápidamente y uno casi estático, poniendo a prueba la métrica de Kerr y, potencialmente, revelando desviaciones de la teoría de Einstein que podrían apuntar a una nueva física.
Impacto más allá de la astronomía
El hallazgo no solo valida los efectos relativistas previstos para masas y distancias extremas, sino que abre una ventana para explorar teorías alternativas que añaden una quinta fuerza fundamental al intentar unificar la gravedad con la mecánica cuántica. Cada medición más precisa de la órbita de S301 estrecha los márgenes de esas teorías y refuerza el papel del centro galáctico como laboratorio natural para la física de altas energías.
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