Facundo Jones Huala: de la confesión de la RAM a la extradición chilena y la huelga de hambre
El dirigente mapuche enfrenta condena, demanda millonaria y una controvertida extradición mientras mantiene una huelga de hambre.

El dirigente mapuche Facundo Jones Huala, conocido por su papel en la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), volvió a ser protagonista de la agenda judicial y mediática en los últimos meses. Tras admitir la existencia de la RAM y reconocer su participación en actos de sabotaje, la justicia argentina lo condenó a cinco años de prisión mediante un acuerdo con la fiscalía, mientras que la Corte Suprema de Chile aprobó su extradición para cumplir una condena de nueve años por el incendio de una vivienda.
Confesión, condena y demanda millonaria
En una audiencia que tuvo lugar en la ciudad de Córdoba, Jones Huala reconoció públicamente que la RAM estaba activa y que él había colaborado en acciones de sabotaje. La sentencia de cinco años, acordada con la fiscalía, incluye la posibilidad de cumplir parte del peine en régimen semiabierto, aunque el Ministerio de Seguridad se opuso al traslado a una unidad penitenciaria de seguridad media. Paralelamente, el dirigente interpuso una demanda civil contra el Estado chileno, alegando daño moral y reclamando una indemnización que supera los 100 millones de pesos chilenos (más de 100 mil dólares).
Huelga de hambre y detenciones en la Patagonia
Ante la decisión judicial que frustró su traslado, Jones Huala reactivó una huelga de hambre que había iniciado diez días antes, protestando por la posibilidad de ser extraditado a Chile. La medida de fuerza llevó a su internación en el Hospital de Río Negro, donde los médicos alertaron sobre su delicado estado de salud. En medio de la crisis, fue detenido en El Bolsón por orden de la justicia federal, tras una denuncia del Ministerio de Seguridad por supuesta apología del delito y promoción de violencia.
RAM catalogada como organización terrorista
El conflicto se intensificó cuando el Boletín Oficial incluyó a la RAM en el «Registro Público de Personas y Entidades Vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento» tras los incendios que arrasaron la Patagonia. La medida, que afecta a todos los miembros del movimiento, ha sido calificada por los defensores de los derechos humanos como una criminalización de la lucha mapuche.
Extradición y alerta internacional
Con la orden de extradición ya firmada por la Corte Suprema de Chile, la Gendarmería Nacional de Argentina organizó el traslado de Jones Huala desde la comisaría N° 36 de Dina Huapi hasta la Unidad 14 del penal de Esquel. El operativo contó con la cooperación de Interpol, que emitió una alerta roja contra el dirigente mientras se aguardaba la confirmación del pedido chileno. La prensa argentina informó que sus abogados argumentan que su estado de salud no permite el traslado, pero la autoridad chilena insiste en que debe cumplir su condena de nueve años.
Impacto y contexto en la región
El caso de Jones Huala se inserta en una larga serie de tensiones entre el Estado argentino y los movimientos mapuches, que reclaman tierras ancestrales y autonomía cultural. Los últimos años han visto un aumento de los operativos policiales, la inclusión de grupos como la RAM en listas terroristas y una creciente polarización en la opinión pública. Mientras tanto, la familia de Jones Huala y organizaciones de derechos humanos siguen denunciando violaciones al debido proceso y exigiendo garantías de salud y justicia para el detenido.
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