Fallece Maricarmen, la anciana cuyo desahucio encendió la lucha por la vivienda en España
La muerte de Maricarmen a los 87 años deja un legado de resistencia que sigue alimentando la campaña contra los desalojos abusivos

El Sindicato de Inquilinas confirmó este miércoles la muerte de Maricarmen, la mujer de 87 años que fue desahuciada el 23 de septiembre y cuya situación desencadenó una serie de acampadas, manifestaciones y la convocatoria de una huelga general en toda España. A pesar de que en los últimos días se logró un acuerdo sin precedentes para que regresara a su hogar, la medida llegó demasiado tarde y la organización la calificó como «torturante».
El último tramo de una batalla que empezó en 2023
Desde el desalojo, Maricarmen estuvo ingresada en el Hospital Gregorio Marañón por el deterioro de su salud, un deterioro que, según el sindicato, fue directamente provocado por el propio desahucio. La presión social y la movilización lograron, en los últimos días, reabrir la mesa de negociaciones y fijar un alquiler adaptado al 30% de sus ingresos, pero el daño ya estaba hecho.
Un caso que marcó un antes y un después
Para el colectivo de inquilinas, la historia de Maricarmen representa un punto de no retorno en la lucha por el derecho a la vivienda. Las protestas que surgieron tras su expulsión incluyeron una marcha masiva en Madrid que desembocó en la acampada permanente de la Puerta del Sol, y una oleada de acampadas en plazas de todo el país. La indignación también obligó al Gobierno a adelantar las elecciones y a convocar una huelga general, situando el tema de la vivienda en el centro del debate político.
La vida de Maricarmen antes del desahucio
Maricarmen Abascal vivía en la calle Sainz de Baranda desde los 17 años. Con un 50% de discapacidad y una pensión limitada, la compra de su vivienda por parte de la inmobiliaria Urbagestión y la exigencia de un alquiler de 2.650 euros mensuales resultaron inasumibles. El cuarto intento de desalojo se llevó a cabo con el ascensor roto; vecinos la ayudaron a bajar seis pisos en silla de ruedas frente a más de 500 personas que la acompañaban. Allí, la anciana lanzó su proclama: «Luchad, seguid luchando por lo que es vuestro».
El pacto que llegó demasiado tarde
Tras la presión popular, la EMVS convocó una mesa de negociación donde la abogada Beatriz Duro cerró un acuerdo para que Maricarmen regresara a su piso pagando 435 euros, un alquiler que representaba el 30% de sus ingresos. Sin embargo, los años de lucha y el estrés del proceso dejaron una huella irreversible en su salud, lo que culminó con su fallecimiento.
El legado que deja la anciana
El Sindicato de Inquilinas cerró su comunicado recordando que el mejor tributo a Maricarmen es mantener viva la llama que ella encendió en la vigilia frente a su portal. «Luchad, seguid luchando por lo que es vuestro», era su pedido, y la organización asegura que seguirá defendiendo el derecho a la vivienda con la fuerza y valentía que ella inspiró. La muerte de Maricarmen no apaga la movilización; al contrario, refuerza la determinación de miles de personas que siguen en la calle exigiendo una política de vivienda digna.
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