Irán advierte respuestas más rápidas y fuertes tras el intercambio de ataques en el estrecho de Ormuz
El principal negociador iraní asegura que la era de respuestas mesuradas quedó atrás.

El principal negociador de Irán, Mohammad Bagher Ghalibaf, lanzó este domingo una advertencia clara: cualquier agresión de EE. UU. contra los intereses iraníes recibirá una respuesta «más rápida, más intensa y más dolorosa». La declaración se dio en medio de un cruce de fuego que involucró a la Guardia Revolucionaria atacando buques estadounidenses y a la Marina de EE. UU. bombardeando tres petroleros bajo control iraní.
Ghalibaf exige una gestión más eficiente de las importaciones
En su discurso, transmitido por medios estatales, Ghalibaf también pidió al gobierno iraní que administre mejor las importaciones para contrarrestar lo que describió como una campaña estadounidense destinada a paralizar el ciclo de suministro y la gestión energética del país. Según el vocero de la Guardia Revolucionaria, Hossein Mohebi, la estrategia de Irán busca infligir daño económico a Washington: «Si EE. UU. quiere causarle a Irán un daño de un dólar, se provocará a sí mismo decenas de dólares en daños».
Detalles del intercambio de ataques en Ormuz
El sábado pasado la Guardia Revolucionaria lanzó un ataque contra un dron naval estadounidense y contra tres petroleros en el estrecho de Ormuz, además de señalar acciones contra un portaaviones y un destructor de la Marina estadounidense. Por su parte, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que sus fuerzas «inhabilitaron» dos petroleros iraníes frente a la isla de Kharg y «destruyeron por completo» un tercer buque que navegaba sin carga en el mar de Omán. Los buques de guerra estadounidenses, según el mismo comunicado, «evadieron con éxito» los intentos de ataque iraní.
Contexto de la escalada y la estrategia iraní
Irán mantiene bloqueado en gran medida el paso por Ormuz desde que estalló la guerra el 28 de febrero, mientras Washington sostiene un contrabloqueo sobre los puertos iraníes y lanzó el mes pasado una campaña de «asfixia económica» para estrangular una economía ya golpeada por sanciones. El comando militar central iraní, Khatam al‑Anbiya, advirtió que, de continuar los ataques estadounidenses, la represalia será «más severa que antes, con posibilidad de expansión». El almirante Brad Cooper, comandante del CENTCOM, respondió: «Si disparan contra dos de nuestros buques, vamos a imponer un costo económico aún mayor: vamos a destruir tres de los suyos».
Reacciones políticas en Washington
A pesar de la escalada, la administración de Donald Trump trató de restarle importancia al conflicto, que cada vez resulta más impopular en EE. UU. a medida que se acercan las elecciones de mitad de mandato. El vicepresidente JD Vance afirmó que «no lo llamaría una guerra» y el propio Trump calificó el episodio como «insignificante» para Washington. Mientras tanto, el jefe de seguridad iraní, Mohsen Rezaei, reiteró que la República Islámica ha adoptado una «nueva estrategia» contra EE. UU. que «va a destruir sus cimientos».
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