Israel veta a 11 parlamentarios británicos y cierra el consulado en Jerusalén tras sanciones a colonos
Israel responde a las sanciones del Reino Unido contra asentamientos con un veto a políticos y el cierre del consulado en Jerusalén

El gobierno israelí anunció este martes la prohibición de ingreso a 12 ciudadanos británicos, entre ellos 11 legisladores y un abogado, como represalia directa al paquete de sanciones que el Reino Unido lideró contra los asentamientos israelíes en Cisjordania.
Los vetados por Israel
La cancillería israelí publicó una lista que incluye a los parlamentarios Jeremy Corbyn y Zarah Sultana, fundadores de «Your Party», y a figuras del Labour como Diane Abbott, John McDonnell, Naz Shah y Richard Burgon. Del Partido Verde aparecen Hannah Spencer, Carla Denyer, Sian Berry, Ellie Chowns y Adrian Ramsay. También figura el abogado Fahad Ansari, conocido por haber representado al brazo político de Hamas en tribunales británicos.
Cierre del consulado británico
En la misma jornada, Israel ordenó el cierre del consulado británico en Jerusalén Este, zona ocupada desde la guerra de 1967 y que la mayoría de la comunidad internacional no reconoce como soberana. El canciller israelí, Gideon Saar, reiteró que «Jerusalén unida es la capital de Israel y está bajo su plena soberanía» y que cualquier actividad extranjera debe realizarse a través de canales aceptados y sin vulnerar esa soberanía.
Además, Israel comunicó la expulsión de los representantes británicos del centro que supervisa el alto el fuego en Gaza, mediado por Estados Unidos, y prohibió el entrenamiento británico a las fuerzas de la Autoridad Palestina.
Repercusiones diplomáticas
La medida israelí se produce horas después de que doce países, entre ellos Reino Unido, Canadá, Francia y varios estados europeos, anunciaran restricciones comerciales contra los asentamientos en Cisjordania, señalando que esas actividades «socavan la posibilidad de una solución de dos Estados».
En respuesta, el canciller británico Ed Miliband denunció una supuesta «limpieza étnica» por parte de colonos y anunció la prohibición de importación de bienes provenientes de los asentamientos, aunque el comercio entre Reino Unido y los territorios ocupados rondaba los 38 millones de libras en 2025, lo que sugiere un impacto económico limitado.
Estados Unidos, por su parte, se mantuvo al margen: el secretario de Estado Marco Rubio dejó clara su posición de no sumarse a las sanciones británicas, mientras que el embajador Mike Huckabee calificó la medida como discriminación contra Israel y el pueblo judío. En Israel, el ministro de Finanzas Bezalel Smotrich, líder de la ultraderecha, pidió la expulsión del embajador británico, intensificando la tensión en un contexto electoral donde el primer ministro Benjamin Netanyahu defiende la expansión de los asentamientos.
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