La Comunidad de Córdoba Rinde Homenaje a Monseñor Enrique Angelelli 50 Años Después de su Martirio
La Comisión Angelelli Córdoba y el Arzobispado de Córdoba convocan a la comunidad a recordar el legado de Monseñor Enrique Angelelli

En el corazón de la ciudad de Córdoba, una jornada conmemorativa se llevó a cabo en la Iglesia Catedral el 4 de agosto de 2026, organizada por la Comisión Angelelli Córdoba y el Arzobispado de Córdoba. Esta fecha marca un hito importante: los 50 años del martirio de Monseñor Enrique Angelelli, junto con los sacerdotes Gabriel Longueville y Carlos de Dios Murias, y el laico Wenceslao Pedernera.
Las actividades comenzaron a las 18:30 con la Santa Misa de Conmemoración, presidida por el arzobispo local, el Cardenal Ángel Rossi. Esta celebración eucarística tuvo como objetivo recordar el testimonio de fe y el compromiso de los religiosos riojanos asesinados durante la última dictadura militar. Los asistentes fueron invitados a llevar sus intenciones particulares y equipos de mate para compartir el espacio comunitario.
Una Noche de Recuerdo y Reflexión
Posteriormente, a las 20:00, se presentó el concierto titulado “Canto a Angelelli” en el mismo templo mayor de la ciudad. El espectáculo consistió en una puesta en escena musical realizada y dirigida por el Maestro Luis Pérez, quien adaptó los textos de “Oración a mi Sacerdocio”, un poema que Angelelli redactó en Roma al cumplir sus 25 años de ordenación sacerdotal.
Monseñor Enrique Angelelli nació en la ciudad de Córdoba el 18 de julio de 1923 y asumió como obispo de La Rioja en 1968. Su gestión pastoral se destacó por acompañar a los sectores más vulnerables de la sociedad, entre ellos trabajadores rurales, mineros y cooperativistas. Angelelli murió el 4 de agosto de 1976 en un atentado coordinado por el terrorismo de Estado en la Ruta Nacional 38.
Un Legado que Perdura
El documento oficial de la organización eclesiástica destacó los objetivos actuales que motivan la realización del evento en la capital provincial. Los organizadores expresaron que el propósito principal consiste en “mantener viva la llama del amor y la justicia”. La institución ratificó también la vigencia de un mensaje que sitúa a la dignidad humana y la defensa de los derechos de los postergados en el centro de la labor religiosa.
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