La radicalización de los cocaleros bolivianos: una lucha por la renuncia de Rodrigo Paz
La radicalización de los cocaleros bolivianos exige la renuncia de Rodrigo Paz en Bolivia, en un giro significativo de la crisis que afecta al país.

La radicalización de los cocaleros bolivianos: una lucha por la renuncia de Rodrigo Paz
En un giro significativo, las seis federaciones de cocaleros afines al exmandatario Evo Morales han anunciado la radicalización de las medidas de presión para exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz. Esta determinación surge en rechazo al operativo de desbloqueo en el municipio cruceño de San Julián, donde al menos 33 personas, incluyendo seis policías, resultaron heridas y se reportó el uso de armas de fuego entre civiles.
El dirigente cocalero Gastón Ledezma expresó su respaldo a las organizaciones que realizan bloqueos en otros departamentos, como la Federación de Campesinos de La Paz Túpac Katari y la Central Obrera Boliviana. Además, los cocaleros acordaron realizar una movilización masiva el miércoles 10 de junio en la región del Trópico de Cochabamba, bastión del expresidente Morales, en protesta por los recurrentes cortes del servicio eléctrico en su región.
Esta situación se suma a la creciente escasez de alimentos, medicamentos y combustible en La Paz y El Alto, las dos ciudades más afectadas por los cortes de carreteras. El gobierno de Paz enfrenta una creciente presión, especialmente entre actores políticos y representantes de sectores estratégicos afectados por los bloqueos, para asumir acciones. El país parece haber llegado al punto en el que las posiciones difícilmente pueden seguir siendo las mismas, según lo señalado por el editorial del periódico boliviano El País.
La Administradora Boliviana de Carreteras reporta 84 piquetes en seis de los nueve departamentos del país, lo que ha llevado a la habilitación de «corredores humanitarios» para permitir el paso de alimentos e insumos básicos a las regiones sitiadas. En paralelo, el Parlamento abrogó una ley vigente desde 2020 que limitaba el estado de excepción y aprobó otra norma para regular su implementación, que aún no ha sido promulgada por el presidente.
La radicalización de los cocaleros bolivianos refleja una lucha por la renuncia de Rodrigo Paz, quien enfrenta una creciente presión para asumir acciones y resolver la crisis. La situación se ha intensificado en las últimas semanas, con sindicatos obreros, campesinos de la región occidental, cocaleros y otros sectores exigiendo la renuncia del primer mandatario. La crisis ha llevado a la parálisis de gran parte del país y ha afectado la convivencia y la incertidumbre en Bolivia.
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