La tensión entre China y Japón se intensifica: el tungsteno y las tierras raras en el centro de la disputa
La disputa entre China y Japón por el tungsteno y las tierras raras pone en peligro la industria automotriz japonesa

La estrategia china de presión económica
Desde comienzos de 2026, las exportaciones chinas de tungsteno y otras tierras raras a Japón han sido drásticamente reducidas, lo que ha generado una crisis en la industria japonesa. El tungsteno es un material esencial para la fabricación de herramientas de precisión en la industria automotriz, que representa alrededor del 10% del PIB de Japón. La reducción en las exportaciones de disprosio y terbio, metales necesarios para la fabricación de imanes de alto rendimiento, también ha afectado significativamente a la industria japonesa.
El origen de la crisis
La crisis se remonta a noviembre de 2025, cuando la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, declaró que una invasión china de Taiwán constituiría una amenaza a la supervivencia de Japón y podría activar el derecho de autodefensa colectiva. Esta declaración generó una respuesta furiosa de parte de China, que denunció las declaraciones ante Naciones Unidas y canceló vuelos a Japón, entre otras medidas.
La dependencia de Japón respecto a China
La dependencia estructural de Japón respecto a China es el principal vector de vulnerabilidad que Beijing explota. Japón depende de China para aproximadamente el 70% de sus importaciones de tierras raras, y en minerales específicos como el disprosio y el terbio, la dependencia es prácticamente total. China controla alrededor del 70% de la producción mundial minada de tierras raras y más del 90% del proceso de refinación y la fabricación de imanes permanentes.
La respuesta de Japón
La respuesta de Japón ha sido deliberadamente mesurada. El país se ha unido al compromiso del Grupo de los Siete de reducir la dependencia de cualquier país en tierras raras a menos del 60% para 2030, y el gobierno estudia medidas de reciclaje, precios de reserva y ajustes comerciales. Sin embargo, el canal bilateral con China está prácticamente clausurado, lo que ha generado una situación de estancamiento en las negociaciones.
Consecuencias y perspectivas
Las consecuencias industriales de la crisis ya son palpables. La reducción en las exportaciones de tungsteno y tierras raras ha afectado significativamente a la industria japonesa, y se prevé que la situación se prolongue durante un tiempo. La pregunta no es si el daño es real, sino si Tokio puede sostener la brecha en el suministro el tiempo suficiente para que la diversificación, acelerada por la propia crisis, compense las pérdidas. Por ahora, los dos países se comunican más a través de las estadísticas de exportación que a través de sus diplomáticos.
Explora más noticias en nuestra sección: Mundo





