La verdad sobre el mito del gorro: ¿realmente evita la pérdida de calor en invierno?
La ciencia desmiente el mito de que la cabeza es la principal fuente de pérdida de calor en invierno

En invierno, muchos de nosotros nos apresuramos a cubrirnos la cabeza con un gorro para evitar la pérdida de calor. Pero, ¿realmente es efectivo? La ciencia tiene algunas sorpresas para nosotros.
El origen del mito
La creencia de que la cabeza es la principal fuente de pérdida de calor se remonta a la década de 1950, cuando el ejército de los Estados Unidos realizó un estudio sobre la supervivencia en climas fríos. Sin embargo, los resultados fueron malinterpretados y se llegó a la conclusión de que la cabeza era la principal fuente de pérdida de calor.
La realidad
Estudios posteriores han demostrado que la pérdida de calor es proporcional a la superficie de piel expuesta. La cabeza, que representa alrededor del 7% de la superficie corporal, solo contribuye con un 7-10% de la pérdida de calor total.
¿Por qué nos sentimos más fríos sin gorro?
Aunque la cabeza no es la principal fuente de pérdida de calor, sí es una zona muy sensible al frío debido a la falta de aislamiento graso y muscular, y a la presencia de muchos vasos sanguíneos y receptores térmicos en la superficie. Por lo tanto, cubrirla puede hacer que nos sintamos más abrigados y cómodos.
La excepción: los bebés
En el caso de los recién nacidos, la cabeza es proporcionalmente más grande que en los adultos, lo que significa que puede perder más calor. En este caso, el uso de un gorro puede ser beneficioso para reducir la pérdida de calor y prevenir la hipotermia.
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