PISA 2025: América Latina se aleja del promedio de la OCDE y Argentina registra su peor marca en matemáticas
Los últimos datos de la evaluación internacional evidencian retrocesos y estancamientos que ponen en jaque los sistemas educativos de la región.

Los números hablan: PISA 2025 muestra un retroceso general en la región
La última edición de la prueba PISA, aplicada en 2025, dejó al descubierto que varios países latinoamericanos continúan alejándose del promedio de la OCDE. Matemáticas, lectura y ciencias fueron las áreas donde el rezago se hizo más patente, y la brecha entre los mejores y los peor posicionados se amplió notablemente.
Argentina cae a su peor nivel histórico en matemáticas
En la cátedra de los 15 años, los argentinos obtuvieron 367 puntos en matemáticas, la cifra más baja desde que comenzó la serie en 2006. La caída de 11 puntos respecto a 2022 se traduce en que solo el 24 % de los estudiantes alcanzó el nivel 2 de competencia, frente al 65 % de la media de la OCDE. En ciencias, la puntuación descendió a 393 puntos y en lectura a 389, con menos del 50 % de los alumnos superando el nivel básico.
El informe también señaló que la distancia entre los estudiantes con mejores y peores resultados se amplió, sobre todo en matemáticas y ciencias, mientras la brecha en comprensión lectora se mantuvo prácticamente estable.
México mantiene la caída en matemáticas y lectura
Los resultados de los mexicanos fueron 388 puntos en matemáticas y 408 en lectura, ambos siete puntos por debajo de 2022. La puntuación de 388 es la más baja en la historia de la prueba para México, y solo el 30 % de los alumnos alcanzó las competencias básicas en matemáticas, muy lejos del 65 % de la OCDE. En contraste, ciencias mostró una leve mejoría, con 414 puntos, manteniéndose en la zona de estabilidad que el país ha registrado en los últimos años.
Colombia y Costa Rica: estancamiento y retos de cobertura
Colombia vio una ligera caída en lectura (de 409 a 399 puntos) y en matemáticas (de 383 a 381), mientras que ciencias subió a 414 puntos. La OCDE explicó que la incorporación de estudiantes de poblaciones históricamente marginadas explica parte del descenso, aunque el país sigue por debajo del promedio de la organización en las tres áreas.
Costa Rica, por su parte, mantuvo 387 puntos en matemáticas y mejoró a 416 en lectura. El avance más notable fue en ciencias, donde el 56 % de los estudiantes alcanzó el nivel 2 o superior, aunque sigue distante del 74 % de la OCDE. La expansión de la cobertura secundaria ha traído consigo mayores desafíos de infraestructura y recursos.
Brasil: estabilidad que se extiende una década
Brasil registró puntuaciones prácticamente estables: 377 en matemáticas, 408 en lectura y 409 en ciencias, este último con una mejora de seis puntos respecto a 2022. La estabilidad se ha mantenido durante más de diez años, pero el país sigue rezagado respecto al promedio de la OCDE en todas las materias.
Chile retrocede en matemáticas y lectura, pero reduce la brecha socio‑económica
Los 6 600 estudiantes chilenos obtuvieron 424 puntos en matemáticas y 511 en lectura, marcando retrocesos de diez y ocho puntos respectivamente desde 2015. La proporción de alumnos con desempeño insuficiente subió a 59 % en matemáticas y 38 % en lectura. Sin embargo, la diferencia de resultados en ciencias entre los estudiantes más ricos y más pobres se redujo, aunque todavía supera los 70 puntos.
Un dato curioso: la prohibición del uso de celulares en los establecimientos aumentó 25 puntos porcentuales, alcanzando el 59 % de las escuelas, cifra superior al promedio de la OCDE (49 %).
Desafíos comunes: infraestructura y recursos humanos
El informe de la OCDE puso el foco en las condiciones de los centros educativos: el 68 % de los alumnos asiste a colegios con carencias de materiales como libros y computadoras, y el 64 % estudia en edificios con infraestructura deficiente. Más de la mitad de los establecimientos reportan escasez de docentes y personal de apoyo, una realidad que complica cualquier intento de revertir la tendencia a la baja.
En conjunto, los resultados de PISA 2025 dibujan un panorama complejo para la educación en América Latina. La necesidad de políticas que combinen ampliación de cobertura con mejoras estructurales y de calidad se vuelve cada vez más urgente si la región quiere cerrar la brecha con los países de la OCDE.
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