Riada fulminante en el Bhote Koshi: cómo una ola de agua arrasó pueblos en la frontera nepalí
Una repentina crecida del Bhote Koshi devastó comunidades en la frontera con el Tíbet, provocando cientos de muertos y desaparecidos.

Una mañana de abril se convirtió en tragedia en el norte de Nepal
Alrededor de las 9:15 hora local, una masa de agua surgió de la zona fronteriza con el Tíbet y se precipitó sobre los asentamientos de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, en el distrito de Rasuwa, provincia de Bagmati. En cuestión de minutos el río Bhote Koshi dejó de ser un cauce tranquilo y se transformó en una pared de agua, barro y escombros que arrasó puentes, caminos y viviendas, dejando más de 150 muertos y cerca de 700 desaparecidos.
¿Qué es una riada y por qué se llama flash flood?
El término “riada” se usa en el lenguaje cotidiano para describir un desborde súbito y violento. En la jerga técnica internacional se le conoce como flash flood o inundación repentina: un aluvión que se forma en menos de seis horas después del evento que lo desencadena. La ONU para la Reducción del Riesgo de Desastres la define como una inundación de corta duración, inicio rápido y pico de caudal elevado; la Organización Meteorológica Mundial enfatiza la velocidad y la energía del flujo.
En una riada el agua no tiene tiempo de dispersarse; la pendiente de los cauces de montaña acelera el torrente, convirtiendo cualquier valle estrecho en una autopista de barro y rocas que arrastra todo a su paso.
Los posibles gatillos del desastre nepalí
Las autoridades todavía investigan el origen exacto de la crecida del Bhote Koshi. En un primer momento se barajó la ruptura de un lago glaciar en el Tíbet; después surgió la hipótesis de que un sismo de magnitud 4,4, registrado a las 8:37 hora local, provocó un deslizamiento masivo que bloqueó el cauce y, al liberarse de golpe, generó la ola devastadora.
Una riada no siempre nace de lluvias intensas en el lugar afectado. Puede ser provocada por deslizamientos, colapsos de diques, rupturas de lagos glaciares o bloqueos temporales que ceden de repente, como parece haber ocurrido en esta zona fronteriza.
Impacto humano y material
El balance oficial indica 95 cuerpos recuperados en el lado nepalí y tres fallecidos en el condado tibetano de Gyirong, lo que eleva la cifra total a 98 muertos. La cifra de desaparecidos supera los 800, entre ellos 484 turistas – 391 extranjeros y 93 nepalíes – además de 44 soldados, 28 policías, 13 efectivos de la Fuerza Armada de Policía y 60 trabajadores de proyectos hidroeléctricos.
Entre los extranjeros sin localizar se encuentran dos españoles y ciudadanos de India, EE. UU., Australia, Reino Unido, Canadá, Malasia, Ucrania, Singapur, Sudáfrica, Japón, Nueva Zelanda, Alemania, Francia, Irlanda, Países Bajos y Rusia.
Los daños estructurales son colosales: 80 puentes destruidos, 35 vehiculares y 45 peatonales, y la infraestructura del proyecto hidroeléctrico Langtang Khola quedó gravemente afectada.
Respuesta y ayuda internacional
El Ejército nepalí y compañías privadas enviaron helicópteros para evacuar heridos y rescatar a los atrapados. Hasta el momento, 80 personas fueron evacuadas por tierra y 116 por aire, según la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres.
El Gobierno declaró zona de desastre por tres meses, garantizando atención médica gratuita, refugio, alimentos y asistencia económica a las familias de los fallecidos. En el plano internacional, la Unión Europea activó el satélite Copernicus para mapear la zona y la Comisión Europea prometió movilizar ayuda. La Cruz Roja Internacional liberó más de un millón de euros para la respuesta humanitaria.
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