Rusia advierte ataques a fábricas británicas tras la autorización de Burnham para producir misiles en Ucrania
Moscú amenaza con atacar fábricas británicas después de que Londres autorizó la producción local de misiles en Ucrania.

En un giro que vuelve a encender la tensión entre Moscú y Londres, el Kremlin amenazó este lunes con atacar «fábricas británicas» como respuesta a la decisión del primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, de compartir información técnica sobre el misil Scalp con Ucrania. La medida, anunciada durante el discurso de Burnham frente a la catedral de Santa Sofía en Kiev, permitiría a la empresa europea MBDA fabricar localmente el misil de largo alcance, cuyo diseño combina tecnología británica y francesa.
Putin abre la «caja de Pandora»
Vladimir Putin describió la cesión de planos como la apertura de una «caja de Pandora» y subrayó que Londres se ha convertido en un actor militar directo en el conflicto. Según Andrey Fedorov, ex viceministro de Exteriores de Rusia, la reacción del Kremlin fue «muy negativa» y existe una fuerte presión política y pública para que el presidente ruso tome medidas contra el Reino Unido. La postura rusa sugiere que la ayuda británica ya no se percibe como mera asistencia humanitaria, sino como participación activa en la guerra.
Posibles respuestas técnicas de Moscú
Fedorov adelantó que la escalada podría ir más allá de la retórica y pasar a una «reacción técnica». Entre las opciones que citó están ciberataques de «fuentes desconocidas» y acciones semimilitares contra empresas británicas vinculadas a la producción de drones para Ucrania o a los componentes de los misiles Storm Shadow, la versión británica del Scalp. El ex funcionario puntualó que esas medidas no provendrían de un nivel oficial, pero que Moscú ya está identificando los sitios de producción para eventual destrucción.
Respuesta firme del gobierno británico
Burnham descartó cualquier reducción del apoyo a Kiev, calificando de «escandalosas» las amenazas rusas y preguntando retóricamente «¿Quién inició el incendio?». En su primer gran discurso internacional, el mandatario británico elogió la «enorme fortaleza» del pueblo ucraniano y pidió que se intensifique la presión económica sobre Rusia, dirigiendo un mensaje implícito al Congreso de EE. UU. para que aumente las sanciones. Además, reclamó la entrega inmediata de misiles Patriot para reforzar la defensa civil en Ucrania.
Repercusiones diplomáticas y de seguridad
El anuncio también coincidió con la retirada del embajador ruso en Londres y el regreso a Moscú de Andrey Kelin, quien había desempeñado el cargo durante siete años. Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin, reiteró que Gran Bretaña «participa en esta guerra» del lado ucraniano y acusó a Londres de echar «combustible al fuego» de forma metódica, dificultando cualquier avance hacia la paz. La situación pone en evidencia una nueva fase de confrontación que podría traducirse en ataques a instalaciones industriales británicas en territorio ruso o aliado.
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