Terremotos en Venezuela: La angustiosa espera por ayuda en Veroes
La comunidad de Veroes se encuentra en estado de emergencia después de los terremotos que sacudieron Venezuela

En el municipio de Veroes, ubicado en el estado centroccidental de Yaracuy, Venezuela, la situación sigue siendo crítica después de los devastadores terremotos que sacudieron la región el 24 de junio. Con un saldo oficial de más de 2.600 muertos, la comunidad se encuentra en estado de shock y desesperación.
Según testimonios de los habitantes, las réplicas siguen ocurriendo a diario, y la población se siente insegura y temerosa. En el caserío de El Torito, la situación es particularmente crítica, con un movimiento constante que hace que la gente se sienta como si estuviera en un barco en alta mar.
La primera respuesta a la emergencia vino de la propia comunidad, la Iglesia católica y las asociaciones de productores de la zona, que se organizaron para hacer frente a la situación. Sin embargo, las autoridades gubernamentales tardaron en llegar, y según los testimonios, se concentraron inicialmente en la capital del estado, San Felipe,partiendo de la premisa de que en Veroes «no había pasado nada».
La falta de respuesta gubernamental inicial ha generado frustración y desesperación entre la población, que se ha visto obligada a valerse por sí misma para sobrevivir. Afortunadamente, no hay víctimas fatales que lamentar en Veroes, pero el daño a la infraestructura ha sido significativo, con alrededor de 280 viviendas afectadas, así como escuelas y empresas locales.
Los servicios básicos como el agua potable, la electricidad y las comunicaciones colapsaron después del terremoto, y la población se enfrenta a una situación de emergencia. Los productores del municipio también están sufriendo las consecuencias, con un impacto significativo en las cosechas y la ganadería.
A pesar de la ayuda que está llegando desde la sociedad civil y los entes gubernamentales, la situación sigue siendo crítica, y la población se encuentra en un estado de alta alerta. La gente duerme en las calles por miedo a entrar en sus casas, y el municipio está paralizado. La situación es tan desesperada que ya se observa un desplazamiento interno, con vecinos de Veroes que se marchan hacia la capital San Felipe en busca de seguridad y estabilidad.
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