Trump se muestra cauteloso con las negociaciones con Irán y enfatiza la estrategia de máxima presión
La administración de Trump decide aprovechar el factor tiempo como herramienta principal de coacción geopolítica frente a Irán

La administración de Donald Trump ha decidido aprovechar el factor tiempo como herramienta principal de coacción geopolítica frente a Irán. En una entrevista concedida a la cadena Fox News, el presidente estadounidense aseguró que no siente ‘ninguna prisa’ por alcanzar un nuevo acuerdo con Teherán, destacando que el tiempo juega a favor de Washington.
Trump enfatizó que, aunque los canales de comunicación permanecen abiertos a través de aliados como Pakistán, no siente la urgencia de sentarse a la mesa de negociación de manera inmediata. El presidente reiteró que su objetivo primordial sigue siendo evitar que Teherán desarrolle armamento atómico, calificando esta posibilidad como una amenaza existencial para la estabilidad global.
La entrevista también sirvió para que el mandatario expresara su descontento con los aliados europeos y la OTAN, a quienes acusó de no haber brindado el apoyo necesario en la contención del régimen iraní, a pesar de los ‘billones de dólares’ que EEUU invierte en la protección de Europa frente a Rusia.
Por su parte, el portavoz del Comando General Central de Khatam al-Anbia, Ebrahim Zolfaghari, amenazó con lanzar ‘la mayor lluvia de misiles de la historia’ en caso de una agresión contra Irán en medio del alto al fuego con Estados Unidos e Israel. El vocero castrense señaló que las fuerzas armadas del régimen iraní están preparadas para responder con mayor contundencia a sus enemigos.
El portavoz del Ministerio de Defensa de Irán, general Reza Talai-Nik, aseguró que Irán fabrica a nivel nacional más de 1.000 tipos de armas, incluidos misiles, drones y sistemas militares ante una posible escalada en caso de no alcanzar nuevos acuerdos con la administración del presidente estadounidense Donald Trump.
En medio de las amenazas y las negociaciones en Pakistán, Teherán mantiene un cerco naval en el estrecho de Ormuz, el cual no deja transitar a buques petroleros o portacontenedores, mientras Washington sostiene un bloqueo a los puertos iraníes con un despliegue militar en el Mar Arábigo.
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