Ucrania golpea por primera vez una planta de gas en el Ártico ruso
Un dron ucraniano incendió la instalación de Novy Urengoy, ampliando la guerra a la tundra septentrional

Un dron ucraniano alcanzó este miércoles la planta de gas natural de Novy Urengoy, en la zona ártica de la región de Yamalo‑Nenets, marcando el primer ataque de este tipo en más de cuatro años de guerra. La instalación, que procesa cerca de 19,5 millones de toneladas anuales de gas condensado, quedó envuelta en llamas tras la caída de restos del artefacto, a una distancia estimada entre 2.800 y 3.300 kilómetros de la frontera con Ucrania.
Respuesta de la autoridad regional
El gobernador Dmitri Artiujov confirmó por Telegram que el ataque fue repelido y que, aunque no se registraron víctimas, el personal de la planta fue evacuado de forma preventiva. Según el mandatario, la caída del dron provocó el incendio, pero los equipos de emergencia lograron contenerlo sin que se produjeran derrames mayores.
Importancia estratégica del objetivo
Novy Urengoy, ciudad industrial de casi 100 mil habitantes, se encuentra al sur del Círculo Polar Ártico y es uno de los principales nodos de la producción de gas de Rusia. La región de Yamalo‑Nenets aporta alrededor del 80 % del gas natural del país, según el medio de investigación ruso Agentstvo, y alberga el punto de partida previsto del gasoducto «Fuerza de Siberia 2», un proyecto firmado en 2025 entre Gazprom y la petrolera china CNPC con una capacidad proyectada de 50 000 millones de metros cúbicos anuales.
El salto de alcance de los drones ucranianos
El ataque supera el récord alcanzado hace dos meses, cuando un dron ucraniano llegó a la refinería de Omsk a 2 500 km de la frontera. Desde entonces, la frecuencia de incursiones de largo alcance ha aumentado de forma constante. La BBC ya había contabilizado 21 de las 38 grandes refinerías rusas atacadas a partir de enero de 2025, y The Economist estimó que en 2025 se realizaron 685 ataques ucranianos de gran distancia, con una proyección de más de 800 para 2026.
De la improvisación a la industria de drones
Al inicio del conflicto, la escasez de armamento pesado obligó a Ucrania a adaptar drones comerciales para lanzar granadas. Ese proceso dio origen al programa «Ejército de Drones», impulsado por Mijaílo Fedorov desde el Ministerio de Transformación Digital, que pasó de producir unidades artesanales a fabricar más de un millón de drones FPV en 2024 y multiplicó esa cifra en 2025. Hoy esos aparatos, de bajo costo, son responsables de hasta el 80 % de los daños en el frente, según declaraciones oficiales.
Tecnología y producción en ambos bandos
Empresas privadas como Fire Point, fundada en 2022, han desarrollado el dron FP‑1, capaz de alcanzar objetivos a más de 1 600 km con una ojiva de 120 kg y un precio de 55 000 USD, mucho menor que los sistemas comparables. La compañía incrementó su producción de 30 unidades mensuales a más de 100 diarias en un año, contribuyendo al 60 % de los ataques ucranianos dentro de Rusia. Por su parte, Rusia ha ampliado su propia línea de drones baratos, importando el Shahed‑136 iraní (rebautizado Geran‑2) y fabricando más de 6 200 unidades, incluidas variantes a reacción, en su planta de Alabuga, Tatarstán.
Una guerra que se extiende a la tundra
El reciente golpe en la tundra ártica demuestra que el conflicto ya no se decide únicamente en la línea de frente de 1 000 km, sino que la carrera por desarrollar y lanzar drones a distancias cada vez mayores se ha convertido en un frente decisivo. La incursión en Novy Urengoy abre una nueva fase de la guerra, donde la infraestructura energética del extremo norte ruso pasa a ser un objetivo estratégico para Kiev.
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