Etiopía y Eritrea al borde de una nueva guerra: escalada en Tigray y riesgos para el Cuerno de África
La tensión entre Addis Abeba y Asmara se intensifica tras la caída de Mekelle y los ataques fronterizos.

Explosión mortal en Maychew
El 29 de septiembre un proyectil zumbó sobre la ciudad de Maychew, en el sur de Tigray, y explotó a la altura de una zona residencial. Según el testimonio de Hayelom Berhane, 21 civiles perdieron la vida mientras él resultó ileso. La explosión dejó la calle cubierta de escombros y avivó el temor de la población de que el ejército federal no pueda estabilizar la situación.
El avance rápido del ejército federal
Desde que la guerra estalló el 23 de septiembre, el Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF) y sus aliados intentaron una ofensiva contra Amhara y Afar, pero la marea se volvió en contra en pocos días. Las fuerzas federales, acompañadas de milicias aliadas, retomaron terreno en el sur de Tigray y el 4 de octubre tomaron el control de Mekelle, la capital regional, expulsando a los dirigentes del TPLF que allí se habían refugiado durante décadas.
Eritrea entra en escena
En medio de la ofensiva etíope, Addis Abeba acusó a su vecino del norte, Eritrea, de apoyar a los rebeldes y de haber enviado soldados a la zona de Afar. Según fuentes locales, tropas eritreas llegaron hasta Adigrat e Idaga Hamus y fueron blanco de ataques con drones etíopes el 7 de octubre. La presión de Eritrea sobre la frontera recuerda la guerra de 1998‑2000, que dejó decenas de miles de muertos.
Diplomacia tensa y alianzas
El presidente eritreano, Isaias Afwerki, estrechó lazos con Egipto en El Alamein, junto a los líderes de Sudán y Somalia, para coordinar esfuerzos militares si el conflicto se extiende a sus fronteras. Mientras tanto, el gobierno de Abiy Ahmed cerró su embajada en Asmara y expulsó a diez diplomáticos eritreos y a uno egipcio, a lo que Eritrea respondió rompiendo relaciones diplomáticas.
Escenario de guerra regional
Los analistas advierten que la combinación de la presencia eritreña, la alianza del TPLF con grupos como el Fano de Amhara y la inestabilidad en Sudán convierte al Cuerno de África en un tablero de guerra subsidiaria. Estados Unidos pidió a Etiopía y Eritrea respetar la integridad territorial, pero su atención está centrada en Irán, Ucrania y Yemen, lo que limita la presión internacional.
Si la situación sigue escalando, la frontera entre Addis Abeba y Asmara podría convertirse en el nuevo frente de una guerra directa, con consecuencias devastadoras para la población civil y para la economía de la región.
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