Fiscalía de Nueva York amplía cargos contra Nicolás Maduro y Cilia Flores por tortura y narcoterrorismo
EE. UU. acusa al ex mandatario venezolano y a su esposa de una red de torturas y tráfico de drogas.

El jueves 9 de octubre la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Nueva York defendió formalmente una serie de cargos adicionales contra el ex presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, la política Cilia Flores. Ante el tribunal federal de Manhattan se acusó a la pareja de conspirar para cometer torturas y narcoterrorismo, sumándose a la acusación de narcotráfico que ya pesaba sobre ambos.
Los cargos y la acusación
El fiscal principal James M. McDonald describió una supuesta maquinaria de represión que, según la denuncia, habría utilizado descargas eléctricas, asfixia, agresiones físicas y amenazas psicológicas para silenciar a la oposición durante más de veinte años. La Fiscalía sostiene que Maduro autorizó videos de confesiones forzadas y amenazó con matar al hijo de un detenido como forma de presión. Por su parte, Flores habría participado activamente en la planificación del sistema represivo y ordenado torturas contra personas señaladas por la autoridad.
Penalidad y contexto judicial
Si la acusación prospera, la sentencia mínima obligatoria para ambos sería de cincuenta años de prisión. La nueva imputación incluye, además del delito de conspiración para cometer tortura, la figura de narcoterrorismo, bajo la premisa de que parte de la cocaína traficada habría financiado a organizaciones terroristas. El expediente también menciona la participación de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), dirigida por el general Hugo Carvajal, quien se declaró culpable de narcotráfico en EE. UU. y ofreció testificar contra Maduro.
Testimonios y víctimas
El documento judicial detalla tres casos de presuntas víctimas estadounidenses. Uno habría sido golpeado, electrocutado y obligado a ingerir su propio vómito durante ocho meses; otro sufrió una agresión tan grave que requirió hospitalización y tuvo un arma puesta en la boca; el tercero fue esposado, encapuchado y golpeado cada media hora durante dos días, quedando con una lesión ocular permanente. Las descripciones se remontan a 2022 y se extienden hasta enero de 2026, cuando fuerzas estadounidenses arrestaron a Maduro en el palacio presidencial de Caracas.
Rechazo a la solicitud de arresto domiciliario
En la misma audiencia el juez Alvin Hellerstein negó la petición de la defensa de Flores de permitirle cumplir la condena bajo arresto domiciliario por motivos de salud. Los abogados alegaron pérdida de peso, mareos y la posibilidad de una cirugía cardíaca, pero el magistrado señaló que la acusada no aceptó someterse a los estudios médicos requeridos y que, a su juicio, su estado físico no justificaba la medida. Asimismo, los fiscales catalogaron a Flores como un riesgo extremo de fuga y potencial amenaza para testigos.
Repercusiones políticas
El caso reaviva la polémica internacional sobre la responsabilidad de los gobiernos latinoamericanos en violaciones de derechos humanos. Matthew Heath, ex marine que pasó más de dos años detenido en Venezuela, declaró que ver a un dictador ante un tribunal estadounidense representa un paso importante para frenar secuestros y abusos contra ciudadanos estadounidenses. Mientras tanto, manifestantes frente al edificio judicial corearon consignas a favor de Flores, recordando que la presión popular en la diáspora sigue viva.
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