Canadá impone aranceles de hasta el 50 % a 700 productos estadounidenses y lanza plan de apoyo de 7,5 mil millones
Canadá replica los aranceles estadounidenses con gravámenes de 15 % a 50 % sobre 700 productos y destina 7,5 mil millones de dólares a ayudar a empresas y trabajadores

Este martes Ottawa anunció la imposición de aranceles de represalia que van del 15 % al 50 % sobre alrededor de 700 productos de Estados Unidos, con entrada en vigor el 8 de septiembre. La medida cubre desde acero y aluminio hasta lácteos, mariscos, ropa y papel higiénico, y afecta directamente a un comercio que supera los 20 000 millones de dólares anuales.
Detalles de los nuevos gravámenes
Los productos más castigados con el 50 % son algunos aceros y aleaciones de aluminio, muebles y prendas de vestir. Un 25 % de los aranceles recae sobre electrodomésticos, quesos, pescados, mariscos y derivados del acero. La lista también incluye pulpa de papel y dispositivos electrónicos, que pagarán el 15 %.
Respuesta del gobierno canadiense
El primer ministro, Mark Carney, calificó la ofensiva de Washington como un intento de “destruir nuestras principales industrias”. Según funcionarios, el objetivo no es la recaudación sino proteger a los fabricantes locales y frenar la importación de bienes estadounidenses. Para amortiguar el golpe, Canadá destinará un paquete de apoyo de 7,5 mil millones de dólares canadienses a trabajadores y empresas afectadas.
Carney advirtió que Canadá podría abandonar la política de igualar dólar por dólar los aranceles estadounidenses y pasar a medidas más focalizadas. Mientras tanto, los funcionarios señalaron que las importaciones de acero de EE.UU. ya habían caído un 30 % tras el arancel del 25 % anterior, y esperan que la nueva tasa del 50 % reduzca aún más el flujo.
Impacto en el terreno
Michael Howard II, dueño de una fábrica de muebles en Warren, Michigan, expresó su preocupación: “Los aranceles van a dificultar nuestra capacidad de poner comida en la mesa y de devolver algo a la comunidad”. El empresario recordó que Canadá es un proveedor esencial de componentes para la industria automotriz estadounidense, y que la medida pone en jaque a ambos lados de la frontera.
La disputa se inscribe en una serie de tensiones que iniciaron cuando Trump, el pasado fin de semana, elevó al 50 % los aranceles sobre productos canadienses tras el colapso de las negociaciones del tratado USMCA. Además, el presidente estadounidense lanzó una campaña para rebautizar el lago Ontario como “Lago América”, una provocación que alimentó la retórica beligerante entre ambos gobiernos.
Con cadenas de suministro profundamente integradas en sectores como el automotriz, agrícola y energético, la escalada de la guerra comercial amenaza de encarecer precios y generar incertidumbre para consumidores y empresas. Expertos advierten que, aunque el paquete de ayuda busca mitigar el impacto, el costo final podría trasladarse a la mesa del consumidor en ambos países.
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