China aprieta a Panamá: la polémica alianza legislativa con Taiwán en medio de la presión diplomática
La iniciativa entre Panamá y Taiwán se enfrenta a la dura reacción diplomática de Beijing.

China aprieta a Panamá: la polémica alianza legislativa con Taiwán en medio de la presión diplomática
Este martes, 46 diputados panameños dieron luz verde a un nuevo grupo interparlamentario con el Poder Legislativo de Taiwán, desafiando la intensa campaña de presión que la embajada de China había puesto en marcha la noche anterior. La movida, que representa más de la mitad del Congreso de la República, fue calificada por la Alianza Inter‑Parlamentaria sobre China (IPAC) como una «postura histórica de solidaridad democrática».
La respuesta china y las tácticas de presión
Según fuentes de la diplomacia panameña citadas por Infobae, la embajada china se enteró de la iniciativa el 7 de septiembre y, en cuestión de horas, disparó una serie de cartas, llamadas telefónicas y reuniones de urgencia para intentar bloquear el acuerdo. «Buscaron detenerlo por cualquier medio, incluso amenazaron a diputados», relató la fuente. A pesar de la presión, los legisladores mantuvieron su decisión y formalizaron la asociación.
El comunicado furioso de la embajada de Beijing
Al día siguiente, el embajador Zhang Xiangyan emitió un comunicado en el que expresó su «fuerte descontento y enérgico rechazo» a la iniciativa. El texto recordaba que la política exterior de China prohíbe cualquier contacto oficial entre países que reconocen a Pekín y la región de Taiwán, y exigía a los parlamentarios panameños que se alinearan con la postura de «una sola China». «Exhortamos a los diputados a cambiar su postura a la mayor brevedad y a dejar de entorpecer las relaciones entre China y Panamá», se leía en la carta.
Antecedentes de la relación Panamá‑Taiwán
Panamá dejó de reconocer a Taiwán en julio de 2017 bajo la presidencia de Juan Carlos Varela, quien aceptó la política de «una sola China» a cambio de promesas de inversión. La realidad ha sido distinta: Taiwán sigue siendo el mayor inversor asiático en el istmo, con alrededor de dos mil millones de dólares en proyectos de transporte, almacenamiento, manufactura, finanzas y comercio. La inversión taiwanesa mantiene viva una relación económica que China no ha logrado sustituir.
El caso de la Corte Suprema y la reacción china
La tensión se agudizó cuando la Corte Suprema de Panamá declaró inconstitucional la concesión a Panama Ports Company, filial del conglomerado hongkonés CK Hutchison. Beijing calificó la decisión como una interferencia externa y amenazó con represalias contra compañías panameñas, subrayando su rechazo a cualquier acción judicial que perciba como hostil.
Presiones chinas en la región: el ejemplo argentino
El episodio panameño no es aislado. En agosto, la Cancillería argentina suspendió un foro programado en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires tras la solicitud de la embajada china. El evento, que debía debatir los totalitarismos del siglo XXI, fue cancelado cuando se supo que el activista uigur Dolkun Isa participaría en el mitin organizado por el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL). La maniobra mostró la disposición de Pekín a ejercer presión diplomática para silenciar voces críticas.
Estos episodios evidencian una estrategia cada vez más agresiva de la República Popular para imponer su agenda fuera de sus fronteras. Los países latinoamericanos se encuentran en una encrucijada: aceptar los dictados de Beijing puede significar acceso a inversiones y proyectos de infraestructura, pero también implica renunciar a ciertos espacios de autonomía política.
En Panamá, la respuesta de los legisladores ha dejado claro que la voluntad popular no cede fácilmente. Como señaló el consultor político Elvins Santander, «Panamá no es la Plaza de Tiananmén»; la democracia local sigue defendiendo su derecho a conversar y decidir sin imposiciones externas.
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