El mundo al borde de una carrera nuclear: Rafael Grossi advierte sobre el riesgo de proliferación
El director del OIEA advierte sobre el riesgo de una carrera nuclear en el mundo

El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, ha lanzado una advertencia sobre el riesgo de una carrera nuclear en el mundo. En una entrevista con el diario británico The Telegraph, Grossi expresó su preocupación sobre la combinación de conflictos, fragmentación política e incertidumbre estratégica que podría desencadenar un efecto en cadena en el que hasta 20 países decidieran desarrollar armas nucleares.
La situación actual es particularmente preocupante, ya que el New START, el último tratado de control de armamento estratégico entre Estados Unidos y Rusia, expiró el 5 de febrero sin que ningún acuerdo sucesor lo reemplazara. Esto deja a las dos mayores potencias nucleares sin límites legalmente vinculantes sobre sus arsenales desplegados, lo que concentra alrededor del 90% de las aproximadamente 12.000 ojivas nucleares existentes en el mundo.
Grossi señaló que varios países firmantes del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) han comenzado a debatir abiertamente la posibilidad de abandonar sus compromisos. Líderes de Polonia, Turquía y Arabia Saudita han declarado públicamente que podrían reconsiderar su posición ante el debilitamiento de la alianza atlántica y la creciente inestabilidad geopolítica. El debate también ha emergido en Corea del Sur, Japón y Suecia.
El director del OIEA advirtió que el clima actual de “fragmentación, conflicto y polarización” podría llevar a varios Estados a concluir que ya no se sienten suficientemente protegidos. En ese punto, sostuvo, podría producirse el efecto dominó que teme: una vez que un país rompa el dique, otros seguirían. Grossi también se refirió a Corea del Norte, cuyo programa nuclear avanza “bastante rápido” según sus propias palabras, y lamentó la falta de acceso directo para verificar el estado real de ese arsenal.
En cuanto al arsenal chino, estimado en 600 ojivas y en expansión sostenida, Grossi admitió tener colaboración con Beijing pero señaló que su comportamiento difiere del de otras potencias nucleares. “¿Lo veo con preocupación? Sí, porque creo que un mundo con menos armas nucleares es mejor que uno con más”, declaró. Funcionarios estadounidenses calculan que China podría superar en misiles desplegados a Estados Unidos en aproximadamente cuatro años.
El escenario que describe el director del OIEA es el de un régimen de no proliferación bajo presión simultánea en todos sus flancos: potencias establecidas que rearman, aspirantes que debaten cruzar la línea, acuerdos de verificación caducados y mecanismos de inspección bloqueados. El artículo 6 del TNP obliga a las potencias nucleares a negociar de buena fe hacia el desarme. Grossi lo reconoce como aspiración, pero se declara realista: “En este momento de la historia, no es algo que vayamos a ver”.
La situación es aún más compleja debido a los obstáculos que enfrenta el OIEA en sus funciones de verificación. Tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra las instalaciones nucleares iraníes en junio de 2025, Teherán bloqueó el acceso de los inspectores. Grossi fue tajante: cualquier acuerdo entre Washington y Teherán carecería de valor sin la participación de su agencia. “Sin verificación, cualquier acuerdo no es un acuerdo. Es una ilusión”, afirmó.
En resumen, el mundo se enfrenta a un escenario alarmante en cuanto a la proliferación nuclear se refiere. La combinación de factores como la fragmentación política, la inestabilidad geopolítica y la falta de acuerdos de verificación efectivos podría llevar a un aumento significativo en el número de países con armas nucleares. Es crucial que la comunidad internacional tome medidas para abordar estos desafíos y trabajar hacia un mundo más seguro y con menos armas nucleares.
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